Marco Rubio llegó a Barranquilla con una agenda de alto nivel y terminó estrenando otra, mucho más local: la agenda de los memes. Entre reuniones sobre seguridad, comercio y cooperación, una frase sobre el calor, un motocarro atravesado en la caravana y el ingenio de las redes bastaron para que el secretario de Estado de Estados Unidos conociera una de las instituciones no escritas de la ciudad: el perrateo.
La visita ocurrió el 8 de septiembre, con encuentros junto al presidente Abelardo de la Espriella y autoridades del Atlántico. La agenda oficial habló de seguridad, lucha contra el narcotráfico, inversión y relaciones bilaterales, según el recuento de El País. La agenda paralela, en cambio, la redactó Barranquilla a punta de videos, montajes y mamadera de gallo.
Rubio dijo Miami y Barranquilla escuchó: “ajá, pero con sabor”
Durante su visita, Rubio encontró una forma diplomática de ganarse a la ciudad. “Se parece a Miami esta humedad y el calor caribeño, eso me encanta”, dijo, de acuerdo con Pulzo.
La frase quedó servida para el meme. Porque Barranquilla puede aceptar la comparación con Miami, claro, pero seguramente con una precisión de esas que se hacen levantando una ceja: aquí también hay calor, brisa, tráfico, río, carnaval y una capacidad olímpica para convertir cualquier visita ilustre en conversación de esquina.
Rubio, además, dejó abierta la puerta para volver: “Tengo que regresar muchas veces”. La ciudad tomó nota. No vaya a ser que la próxima visita incluya, además de reuniones bilaterales, una inducción acelerada en verbos locales: mamar gallo, vacilar, recochar y perratear.
El motocarro que pidió pista en la diplomacia
El momento que más combustible le puso a la fábrica de memes fue un video en el que un motocarro se atraviesa en el recorrido de la caravana oficial, en inmediaciones de la calle 30, mientras avanzaba el desplazamiento de Rubio. La escena circuló en redes como una postal involuntaria de la ciudad: la agenda internacional avanzando en fila y la vida cotidiana diciendo “un momentico”.
El video puede verse en este registro publicado en Instagram. Lo que ocurrió duró apenas unos segundos; lo que produjo en las redes fue mucho más largo. El motocarro dejó de ser un vehículo en medio de una caravana y pasó a convertirse en personaje secundario de la visita.
Ahí está la lógica del perrateo: no necesita libreto, sala de prensa ni permiso de protocolo. Le basta una escena real, un giro inesperado y la imaginación colectiva para ponerle banda sonora humorística a la actualidad.
¿Qué es el perrateo barranquillero?
En Barranquilla, perratear es jugar con la solemnidad, encontrarle el lado sabroso a una situación y hacer circular el chiste con rapidez. Es una forma de inteligencia social: la ciudad conversa mientras bromea y bromea mientras encuentra una manera propia de contar lo que está pasando.
Por eso el perrateo no aparece únicamente en Carnaval. El Carnaval de Barranquilla, reconocido como patrimonio cultural, reúne danzas, disfraces, música, sátira y expresiones nacidas de la mezcla cultural del Caribe, como explica el Ministerio de las Culturas. El perrateo hace eco de ese espíritu: toma lo formal, lo sacude un poco y lo devuelve convertido en relato popular.
“Mamar gallo” cumple una función parecida. No es simplemente contar un chiste: es acercar lo distante, bajar del pedestal a quien llega con traje y escolta y recordar que, en esta ciudad, hasta una conversación sobre geopolítica puede terminar con alguien preguntando dónde se consigue una buena butifarra.
De la visita de Estado al personaje de internet
La conversación digital no tuvo un solo meme ni una sola plantilla. Hubo videos de la llegada, comentarios sobre el parecido climático con Miami, bromas alrededor del motocarro y piezas de humor que mezclaron la visita con referencias musicales y personajes de la cultura popular costeña. Un ejemplo fue el contenido humorístico de Tropicana Colombia, que puso en escena a Mr. Black y a las Gemelas Torres.
No existe un contador público y verificable que permita decir cuántos memes produjo la visita. Pero sí se puede observar el mecanismo: una imagen aparece, alguien le cambia el texto, otro la convierte en video, otro la lleva al chiste musical y, cuando llega la noche, el visitante ya no es únicamente el funcionario que vino a hablar de acuerdos. También es el personaje que conoció el calor de Barranquilla, vio pasar un motocarro y quedó matriculado —por unos días, al menos— en la escuela local del mamagallismo.
La ciudad también exporta su manera de contar
Marco Rubio vino a hablar de asuntos serios y Barranquilla cumplió su papel de anfitriona. Pero la ciudad aportó algo que no aparece en los comunicados oficiales: su manera de narrar la realidad con picardía, velocidad y una sonrisa de medio lado.
Si Rubio vuelve, como dijo que quiere hacerlo, ya tiene una recomendación de protocolo no escrita: dejar espacio en la agenda para el calor, el motocarro y el meme del día.
Porque aquí uno puede venir a conversar sobre seguridad hemisférica y terminar respondiendo por una caravana que pidió permiso para pasar. Eso también es Barranquilla.




