La discusión sobre la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella cambió de eje. El Senado ya autorizó, por 55 votos contra 32, trasladar su sesión al Cauca, pero todavía no decidió que la ceremonia del 7 de agosto se celebre en una guarnición militar. Ese segundo asunto ha abierto una división que atraviesa las fronteras entre gobierno y oposición y alcanza incluso al Centro Democrático.
El Pacto Histórico rechaza que el juramento se realice en instalaciones de la Fuerza Pública. En el uribismo, mientras el senador Esteban Quintero defiende ese escenario como una señal de respaldo a la seguridad y a las instituciones, Rafael Nieto Loaiza sostiene que enviaría un mensaje contrario al principio republicano de subordinación del poder militar al civil.
Por ahora tampoco hay base para afirmar que “la mayoría” del Senado esté en contra de la guarnición. La única votación concluida autorizó el traslado al Cauca y el texto aprobado no señaló un lugar específico. La proposición que buscaba limitar la ceremonia a un espacio civil quedó sin votar cuando se desintegró el quórum.
El Senado aprobó el Cauca, no una sede militar específica
El comunicado oficial del Senado confirma que la plenaria aprobó trasladarse al departamento del Cauca para la sesión del Congreso en pleno en la que debe posesionarse el nuevo mandatario. También reconoce que la intención anunciada por De la Espriella es hacerlo en una guarnición militar, pero no informa que la proposición aprobada haya escogido una base, un cuartel o una instalación policial concreta.
El presidente del Senado, Honorio Henríquez, precisó posteriormente que la solicitud no contiene un sitio determinado y que la discusión sobre la guarnición deberá retomarse. La proposición de la senadora Jennifer Pedraza, de Dignidad y Compromiso, permitiría la posesión en el Cauca, pero exigiría que se celebre en instalaciones civiles.
“El Senado aprobó que puede ser en el Cauca; la solicitud no tiene contenida ningún lugar en específico”.
Honorio Henríquez, presidente del Senado, en declaraciones recogidas por La FM.
La alternativa no llegó a votarse el miércoles 22 de julio. Según el seguimiento de Cambio, después de aprobarse el traslado gran parte de las bancadas de derecha abandonó el recinto. Solo 40 senadores respondieron al llamado, doce menos de los necesarios para continuar. La plenaria fue citada nuevamente para el martes 28 de julio.
Centro Democrático: respaldo al Cauca, división por la guarnición
El Centro Democrático respaldó de forma mayoritaria el traslado al Cauca y sus votos fueron decisivos en el primer triunfo legislativo del presidente electo. Sin embargo, el debate sobre el escenario militar reveló que el partido de gobierno no habla con una sola voz.
Esteban Quintero defendió ante la plenaria la posibilidad de una posesión en un establecimiento militar. Según la reseña oficial del Senado, el congresista argumentó que el acto “simboliza el compromiso de un nuevo gobierno por recuperar el respeto por las instituciones y por la seguridad de nuestro país”. Su posición coincide con el propósito de De la Espriella de presentar la ceremonia como homenaje a soldados y policías.
Rafael Nieto Loaiza se apartó de esa interpretación. Aunque apoya que la posesión salga de Bogotá y reconoce el mensaje descentralizador, considera “absoluta y completamente equivocado” que el presidente jure frente a los militares. También anunció que no acompañaría la ceremonia si finalmente se realiza dentro de una guarnición.
“Si se le quiere hacer un homenaje a la Fuerza Pública, que el presidente se posesione ante el Congreso, donde él quiera, pero no en una guarnición militar”.
Rafael Nieto Loaiza, senador del Centro Democrático, citado por El Colombiano y La FM.
Nieto fundamenta su rechazo en un principio institucional: el jefe de Estado recibe primero la investidura civil y solo entonces se convierte en comandante supremo de las Fuerzas Armadas. Quintero, por el contrario, pone el acento en el reconocimiento político a la Fuerza Pública. La diferencia no es sobre la legalidad del traslado al Cauca, sino sobre el símbolo que proyectaría el lugar elegido.
El Pacto Histórico anuncia que no acompañará el acto militar
El Pacto Histórico se opuso al cambio de sede y ha endurecido su posición frente a una eventual ceremonia militar. La bancada sostiene que la posesión debe conservar el carácter civil y republicano, ha cuestionado los costos extraordinarios del traslado y anunció que no asistiría si el acto se celebra en una guarnición.
Durante el debate, la senadora Carmen Patricia Caicedo afirmó que no sería “un buen mensaje” realizar el acto constitucional dentro de una instalación militar. Su argumento es que De la Espriella solo tendrá el mando sobre militares y policías después de recibir la investidura presidencial.
La senadora Sandra Chindoy añadió una objeción presupuestal: pidió establecer cuánto costaría trasladar al Congreso, el dispositivo de seguridad y la operación protocolaria al Cauca. El representante Gabriel Becerra defendió el Capitolio como recinto de la democracia y de la vida civil. Estas posiciones se insertan en la estrategia de oposición que Gustavo Petro anunció para después del 7 de agosto, abordada por VOZCARIBE en el seguimiento a la resistencia política y social del Pacto Histórico.
No obstante, conviene separar dos afirmaciones. El Pacto Histórico sí actúa como bancada contra la guarnición militar. Pero su rechazo, sumado al de Pedraza y al de algunos congresistas del oficialismo, todavía no demuestra que exista una mayoría absoluta del Senado en esa posición.
¿Es cierto que la mayoría no quiere una posesión militar?
Hasta el 23 de julio, la respuesta verificable es: no se sabe. Hay voces de distintas orillas que rechazan el escenario militar, pero no existe una votación terminada que permita contarlas como mayoría.
- Lo que sí se votó: trasladar la sesión del Senado al Cauca. Ganó el sí por 55 votos contra 32.
- Lo que no se votó: la propuesta de exigir que la posesión sea en un espacio civil y no en una guarnición.
- Lo que ocurrió: la sesión perdió el quórum cuando solo contestaron 40 senadores.
- Lo que falta: reanudar la discusión en el Senado y obtener una decisión separada de la Cámara de Representantes sobre el traslado.
La ausencia de senadores no equivale automáticamente a un voto contra la proposición de Pedraza ni permite concluir que quienes se retiraron apoyan una sede militar. Tampoco los 55 votos favorables al Cauca pueden contarse, sin más, como 55 votos a favor de una guarnición, porque el lugar exacto no quedó definido.
Qué debe ocurrir antes del 7 de agosto
El trámite tiene al menos tres asuntos pendientes. Primero, el Senado deberá decidir qué hace con la proposición que limita la ceremonia a un espacio civil. Segundo, la Cámara de Representantes debe aprobar su propio traslado; sin ese consentimiento no puede sesionar el Congreso en pleno fuera de su sede ordinaria. Tercero, el gobierno entrante tendrá que informar un sitio concreto para que se evalúen seguridad, logística, protocolo y costos.
La Constitución exige que el presidente tome posesión ante el Congreso, mientras permite que las cámaras acuerden trasladar temporalmente su sede. La controversia inmediata no se reduce, por tanto, a si la ceremonia puede salir de Bogotá. El verdadero pulso es si el primer acto del nuevo jefe de Estado debe ocurrir dentro de una instalación armada o en un escenario civil del Cauca.
La votación del 28 de julio será la primera prueba capaz de medir si el rechazo transversal a la guarnición es apenas una suma de voces visibles o si, en efecto, reúne una mayoría parlamentaria.





