El gobierno de Colombia autorizó el sacrificio de 80 hipopótamos descendientes de los animales que Pablo Escobar introdujo ilegalmente en los años 80 en su Hacienda Nápoles, en Puerto Triunfo, Antioquia. Eran cuatro. Hoy son cerca de 160, amenazan al manatí y a la tortuga de río en la cuenca del Magdalena, y la ministra de Ambiente ya puso fecha a la decisión. Entonces llegó Anant Ambani.
El hijo menor de Mukesh Ambani, presidente de Reliance Industries y uno de los hombres más ricos de Asia, publicó este martes un comunicado en el que ofrece trasladar a los 80 animales condenados a Vantara, su centro de rescate de más de 1.400 hectáreas en Jamnagar, estado de Gujarat, en el oeste de India. El complejo, cuyo nombre significa Estrella del Bosque en hindi, alberga ya más de 150.000 animales de más de 2.000 especies, según su sitio oficial, e incluye quirófanos especializados, sistemas de hidroterapia y logística automatizada para la alimentación de animales que pueden superar las dos toneladas de peso.
De Hacienda Nápoles a Gujarat: la lógica detrás de la propuesta
«Estos 80 hipopótamos no eligieron dónde nacer, ni crearon las circunstancias a las que ahora se enfrentan. Son seres vivos y sensibles, y si tenemos la posibilidad de salvarlos mediante una solución segura y humana, tenemos la responsabilidad de intentarlo», escribió Ambani. El comunicado formal fue firmado por Vivaan Karani, director ejecutivo de Vantara, en representación del empresario, y detalla que el centro está preparado para recibir a los animales en un entorno diseñado para replicar las condiciones de su hábitat actual en el Magdalena.
La propuesta llega semanas después de que la ministra de Ambiente (e), Irene Vélez, anunciara el plan de eutanasia el 13 de abril. «Sin esa acción es imposible controlar la población, y, como ya vimos, en las estimaciones implicaría que a 2030 tendríamos al menos 500 hipopótamos afectando nuestros ecosistemas y a nuestras especies nativas, como el manatí y como la tortuga de río», dijo la funcionaria en conferencia de prensa. Colombia había explorado previamente la reubicación en Ecuador, Perú, Filipinas, México, República Dominicana, Sudáfrica y Chile sin lograr acuerdos viables por restricciones técnicas y regulatorias.
«Estos 80 hipopótamos no eligieron dónde nacer, ni crearon las circunstancias a las que ahora se enfrentan. Son seres vivos y sensibles, y si tenemos la posibilidad de salvarlos mediante una solución segura y humana, tenemos la responsabilidad de intentarlo»
Vantara no es un santuario sin cuestionamientos
El centro de conservación de la familia Ambani no llega a esta propuesta sin controversia. Organizaciones conservacionistas han denunciado presuntas irregularidades en la adquisición y transporte de animales, especialmente grandes felinos de Sudáfrica y elefantes de templos indios, señalando el uso de lagunas legales en la normativa CITES para catalogar envíos como destinados a zoológicos.
Las acusaciones también apuntan a irregularidades financieras y a la cercanía del complejo con una de las refinerías más grandes del mundo.
Ambani, por su parte, defiende que Vantara «no exhibe animales ni lucra con ellos», sino que salva vidas. El centro ganó notoriedad internacional cuando figuras como Bill Gates y Mark Zuckerberg lo visitaron, y fue escenario de eventos de alto perfil asociados a la boda de Ambani con Radhika Merchant en 2024, celebración que costó cerca de 100 millones de dólares y atrajo invitados de todo el mundo.
El río Magdalena, árbitro de una decisión global
Para Colombia, la decisión de fondo no es sentimental: es ecológica, logística, jurídica y diplomática al mismo tiempo. El hipopótamo fue incluido en la lista de especies exóticas invasoras del país en marzo de 2022, lo que habilitó al gobierno a diseñar medidas de control. Trasladar 80 ejemplares adultos de más de dos toneladas cada uno desde el centro del país hasta Gujarat implica una operación sin precedentes en términos de captura, sedación, transporte aéreo intercontinental y adaptación a un entorno nuevo. El gobierno colombiano no ha emitido respuesta oficial a la propuesta de Ambani.
Lo que Pablo Escobar puso en marcha en el Magdalena hace cuatro décadas con cuatro hipopótamos importados ilegalmente se convirtió hoy en un asunto de política ambiental global, con un multimillonario asiático como actor inesperado. La decisión final dirá mucho sobre cómo el mundo negocia entre ecosistemas en riesgo y animales que no pidieron estar donde están.





