Los resultados de las consultas interpartidistas celebradas ayer han dejado un mensaje contundente en las urnas: Juan Daniel Oviedo ya no es solo el técnico que sabe de cifras, sino el gran fenómeno político del momento en Colombia. Con una votación que superó los 1.255.000 sufragios en la «Gran Consulta por Colombia», Oviedo no solo obtuvo el segundo lugar, sino que pulverizó las proyecciones de las encuestas y superó a figuras de larga tradición como Juan Manuel Galán y Enrique Peñalosa. Su irrupción como fuerza electoral autónoma ha generado un sismo en el centro y la derecha, obligando a replantear todas las estrategias de cara a la primera vuelta presidencial.
La magnitud del éxito de Oviedo radica en su capacidad para movilizar un electorado que busca sensatez y moderación. Al superar incluso el histórico de votación que obtuvo la actual vicepresidenta Francia Márquez en las consultas de 2022, el exdirector del DANE ha demostrado que su movimiento «Con Toda por Colombia» tiene un alcance nacional, aunque su fortín principal siga siendo la capital. Este respaldo masivo lo sitúa en una posición de poder inédita, convirtiéndolo en la «ficha codiciada» para cualquier coalición que aspire a derrotar al oficialismo en mayo.
El dilema de la vicepresidencia: ¿Alianza con Paloma Valencia?
La victoria de la senadora Paloma Valencia, quien lideró la consulta con más de 2.7 millones de votos, ha puesto sobre la mesa de inmediato la posibilidad de una fórmula conjunta. Sin embargo, lo que para muchos sería una alianza natural de centroderecha, para Oviedo representa un dilema ético y programático. El economista ha sido enfático hoy al declarar que «no se trata de sumar por sumar», imponiendo condiciones de fondo para aceptar ser la fórmula vicepresidencial de la candidata del Centro Democrático.
Entre las líneas rojas trazadas por Oviedo destaca el compromiso irrestricto con la implementación del Acuerdo de Paz de 2016. En una postura que marca distancia con los sectores más radicales de la derecha, Oviedo ha manifestado que la paz debe ser una política de Estado que trascienda el «plomo» y se base en la presencia integral del Estado.
Esta exigencia pone a Paloma Valencia en una encrucijada: moderar su discurso histórico contra la JEP para atraer el millón de votos de Oviedo o mantener su base sólida arriesgándose a perder el centro que el exdirector del DANE representa.
«Colombia lo que menos quiere son discursos radicales diciendo que el único enemigo es Petro. Colombia quiere una alternativa que lo haga mejor», afirmó Oviedo tras conocerse los resultados.
¿Bogotá como plan B o destino final?
Paralelamente al debate presidencial, surge la otra gran incógnita: la Alcaldía de Bogotá. Dado que el grueso de su votación se concentró en la capital, muchos analistas y sectores ciudadanos ven en Oviedo al sucesor natural en el Palacio de Liévano. El propio Oviedo ha reconocido que «el escenario de la Alcaldía es el camino» si no se consolidan las condiciones para una apuesta nacional que respete su identidad de centro. Esta posibilidad lo mantiene como un actor relevante a nivel regional, asegurándole un capital político que podría ser más duradero que una vicepresidencia.
La decisión que tome Juan Daniel Oviedo en las próximas semanas definirá el rumbo de las elecciones de 2026. Si decide ser la fórmula de Valencia, podría inclinar la balanza hacia una victoria de la derecha con matices de centro. Si, por el contrario, opta por mantener su independencia pensando en la Alcaldía o en una candidatura propia a largo plazo, dejaría un vacío en el centro que otros sectores intentarán capitalizar. Lo cierto es que, a partir de hoy, la política colombiana ya no se puede explicar sin el factor Oviedo.
Con la reunión programada para este lunes entre Valencia y Oviedo, el país aguarda por una definición. ¿Veremos una dupla que una el rigor técnico con la fuerza partidista, o el «fenómeno Oviedo» seguirá su camino en solitario hacia la conquista de Bogotá? La moneda está en el aire, pero el respaldo ciudadano de ayer ya lo ha consagrado como el nuevo gran protagonista de la democracia colombiana.





