El Caribe colombiano entra en el segundo semestre de 2026 con una combinación peligrosa: menos lluvia, temperaturas por encima de lo habitual, fuentes de agua bajo presión y un terreno cada vez más favorable para los incendios de cobertura vegetal. El más reciente pronóstico del Ideam estima que en agosto las precipitaciones podrían disminuir entre 20 % y 80 % frente a los promedios históricos en amplios sectores de la región.
La señal más severa aparece en la Alta y Media Guajira, mientras San Andrés y Providencia podrían recibir cerca de 60 % menos lluvia durante el mes. Para septiembre, cuando buena parte del Caribe suele esperar una recuperación de las precipitaciones, el déficit proyectado oscila entre 40 % y 60 % en varios sectores.
El escenario explica por qué el Gobierno declaró la situación de desastre nacional para anticipar los efectos de El Niño 2026-2027. En todo el país, 558 municipios presentan riesgo alto o muy alto de desabastecimiento de agua potable y 111 se encuentran en el nivel de mayor criticidad, según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
Un “SuperNiño” que todavía es un pronóstico
La expresión “SuperNiño” no constituye una categoría técnica oficial distinta. Las autoridades hablan de un fenómeno fuerte o muy fuerte. Sin embargo, la palabra ayuda a dimensionar lo que muestran los modelos: el informe climático del Ideam calcula una probabilidad de 81 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026 y se ubique entre los episodios más grandes registrados desde 1950.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirma que El Niño ya está presente y proyecta una probabilidad de 97 % de que persista hasta marzo o abril de 2027. La Organización Meteorológica Mundial también advierte que el evento continuará fortaleciéndose y que aumentará la posibilidad de temperaturas superiores a lo normal y cambios importantes en los patrones de lluvia.
Eso no significa que cada municipio padecerá exactamente los mismos efectos ni que dejará de llover por completo. El propio Ideam advierte que los eventos más intensos no producen impactos idénticos en todos los lugares y que sus predicciones se actualizan mensualmente. La Sierra Nevada de Santa Marta, por ejemplo, podría registrar lluvias por encima del promedio en septiembre, aun cuando la mayor parte de la región tenga déficit.
La franja caribeña que puede pasar de la inundación a la sed
El mapa del Ministerio de Vivienda identifica municipios de La Guajira, Magdalena, Cesar, Bolívar, Sucre y Córdoba donde coinciden dos vulnerabilidades: daños recientes causados por lluvias e inundaciones y un alto riesgo de desabastecimiento durante El Niño. En el país, cerca de 140 de los 558 municipios amenazados por la escasez de agua también fueron golpeados por el frente frío.
La paradoja es especialmente dura para las zonas rurales. La cobertura de acueducto llega aproximadamente al 46 % en el campo, frente al 83 % en las áreas urbanas. Una quebrada con menor caudal, un pozo que se agota o una infraestructura averiada pueden traducirse rápidamente en recorridos más largos para conseguir agua, uso intensivo de carrotanques y mayores riesgos sanitarios.
“Es necesario integrar la gestión del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático en el ordenamiento territorial, el hábitat, la vivienda, la infraestructura de agua y saneamiento y el desarrollo urbano”.
Ruth Quevedo Fique, ministra (e) de Vivienda, Ciudad y Territorio.
Atlántico no aparece mencionado en esa enumeración puntual de territorios afectados simultáneamente por las dos amenazas, pero sí forma parte de la región para la cual el Ideam pronostica menos lluvias y más calor. VOZCARIBE ya publicó una guía para prepararse ante la sequía y los incendios en Atlántico, con recomendaciones para hogares, fincas y alcaldías.
El fuego encuentra un Caribe más seco
La reducción de las lluvias no provoca por sí sola un incendio, pero seca la vegetación, disminuye la humedad del suelo y facilita que una quema, una fogata o una chispa se conviertan en una emergencia de mayores proporciones. El Ministerio de Ambiente advierte además sobre episodios de deterioro de la calidad del aire.
El calor añade presión. El Ideam proyecta temperaturas medias superiores a los valores normales entre agosto de 2026 y enero de 2027. En las ciudades caribeñas eso puede elevar la demanda de energía y agua; en el campo, acelerar la pérdida de humedad, reducir los caudales disponibles y afectar pastos, cultivos y animales.
También existe un efecto en cadena sobre el bolsillo. Menos agua para riego y ganadería puede reducir la oferta de algunos alimentos y aumentar costos de producción. Una menor generación hidroeléctrica presiona el sistema energético y obliga a depender más de fuentes térmicas. VOZCARIBE explicó previamente por qué un El Niño intenso puede terminar reflejándose en la factura de energía.
Cinco frentes de preparación y una carrera contra el tiempo
La declaratoria de desastre busca acelerar la preparación antes de que se materialicen los escenarios más graves. El plan nacional contempla cinco líneas: garantizar abastecimiento de agua, proteger la seguridad alimentaria, promover soluciones de energía solar, reforzar la respuesta en salud pública y prevenir incendios de cobertura vegetal.
Para alcaldías, gobernaciones y empresas de servicios públicos, la tarea inmediata consiste en revisar fuentes alternas, reparar redes dañadas, actualizar inventarios de carrotanques, proteger bocatomas, limpiar reservorios y coordinar recursos con organismos de socorro. Las autoridades ambientales deberán reforzar la vigilancia sobre quemas y puntos críticos.
En los hogares, el ahorro de agua deja de ser una recomendación abstracta: reparar fugas, almacenar el líquido de forma segura, reutilizarlo cuando sea posible y evitar quemas al aire libre puede reducir riesgos. La evolución exacta dependerá de los boletines mensuales del Ideam, pero el margen para prepararse se acorta: agosto y septiembre ya muestran una señal seca clara para buena parte del Caribe.
Fuentes consultadas
- Ideam: Informe de predicción climática a corto, mediano y largo plazo, julio de 2026.
- UNGRD: declaratoria de desastre nacional ante El Niño 2026-2027.
- Ministerio de Vivienda: 558 municipios en riesgo de desabastecimiento.
- Organización Meteorológica Mundial: actualización sobre el fortalecimiento de El Niño.





