Para los clientes de Movistar, el cambio más visible empezará por la factura: desde octubre aparecerá la marca Tigo. Pero la transición no cubre solo las líneas móviles. También alcanza los planes de internet hogar por fibra, televisión y telefonía fija que estaban contratados con Movistar.
El anuncio no obliga al usuario a cambiar de plan, número, SIM, módem ni contrato de inmediato. Tampoco equivale, por sí solo, a una autorización para subir tarifas. La operación sí es profunda: Movistar dejará de usarse como marca en Colombia y Colombia Telecomunicaciones S. A. E.S.P. BIC (Coltel), la empresa que la operaba, pasó a identificarse comercialmente como Tigo.
Detrás del cambio está Millicom, la multinacional dueña de Tigo, que tomó el control casi total de Coltel y se quedó con una de las operaciones de telecomunicaciones más grandes del país. Para el usuario, la pregunta no es qué logo saldrá en la factura, sino qué conserva y cuáles son sus derechos si después aparecen cambios en el cobro o en el servicio.
El plan móvil y el plan hogar siguen en sus condiciones actuales
La respuesta oficial de Tigo a los usuarios actuales de Movistar es que no tienen que hacer un trámite ni pasar a un plan nuevo. La compañía dice que los servicios contratados continúan con las condiciones vigentes y que cualquier novedad será comunicada previamente.
“Tu plan sigue con las condiciones actuales. Cualquier modificación te la comunicaremos”.
— Tigo, información oficial sobre la transición de Movistar a Tigo.
La regla aplica tanto para el celular como para quienes tienen fibra óptica en casa, internet, televisión o paquetes que combinan varios servicios. No hay un anuncio de cambio automático de velocidad, sustitución de módem, visita técnica obligatoria, migración de decodificador ni eliminación inmediata de beneficios por el solo rebranding.
Eso no debe confundirse con una congelación indefinida de precios. En Colombia los operadores pueden aplicar los ajustes tarifarios previstos en cada contrato, pero deben informar su forma de cálculo, los topes anuales y los periodos de aplicación. Si llega un incremento, debe notificarse por el mismo medio en que se recibe la factura al menos cinco días hábiles antes del cierre del ciclo de facturación.
Un aumento que se salga de lo pactado o que no haya sido informado no puede imponerse como si fuera una consecuencia inevitable de la integración. La regulación permite al usuario terminar el contrato sin pagar penalidad por permanencia mínima en ese escenario; las deudas ya causadas, naturalmente, siguen siendo exigibles.
Qué deben revisar los hogares con fibra Movistar
Quien tenga fibra óptica o un plan hogar no necesita correr a una tienda. Sí conviene guardar la última factura y revisar cuatro datos antes de que se unifiquen los canales: la velocidad contratada, el valor mensual y la fecha de terminación de descuentos, los equipos que están en comodato o financiados y los servicios adicionales incluidos, como televisión, plataformas o telefonía fija.
Esto es especialmente importante en paquetes promocionales. La empresa no ha anunciado que se cancelen, pero tampoco ha detallado todavía, caso por caso, cómo quedarán visibles las promociones, los beneficios temporales, los equipos y los registros históricos en las aplicaciones y portales que irán cambiando. Tener esos soportes permite reclamar con precisión si aparece una diferencia en la factura o en la prestación del servicio.
La empresa podrá unificar progresivamente canales físicos, digitales y de atención. Si en algún momento propone cambiar la velocidad, el paquete o la tarifa, el usuario debe recibir la información de las nuevas condiciones. No está obligado a aceptar por teléfono una oferta que no entienda ni un servicio adicional que no haya solicitado.
¿Qué pasa con el número, la factura, los pagos y el historial?
Las líneas y los servicios hogar contratados con Movistar no requieren una portabilidad ni una migración manual. Tigo señala que la relación contractual y el servicio tendrán continuidad, mientras que la empresa prestadora sigue siendo Coltel, ahora bajo la marca Tigo.
Durante octubre, los clientes empezarán a ver Tigo en las facturas. Los correos de facturación mantendrán temporalmente los dominios asociados a Movistar. Los pagos automáticos y los medios presenciales continúan, según la empresa; desde noviembre, el pago digital deberá redirigirse a los canales de Tigo.
La compañía asegura continuidad contractual y cumplimiento de las reglas de privacidad. No hay anuncio de que el usuario pierda su número, antigüedad contractual o registros de pago por el solo cambio de marca. Sin embargo, Tigo no ha publicado una explicación detallada sobre cómo se verá, en cada caso, el historial de facturas, solicitudes, promociones, puntos o beneficios dentro de las aplicaciones que se irán unificando. Descargar esos documentos ahora es una medida de prevención, no una señal de que vayan a desaparecer.
Los canales de atención y las peticiones, quejas y reclamos siguen operando durante la transición. La recomendación práctica es no entregar datos ni pagar enlaces recibidos por mensajes no verificados: el cambio de marca puede ser aprovechado por suplantadores.
Cómo se llegó a la desaparición de Movistar como marca
La historia de Coltel empieza antes de Movistar. En 2003, el Gobierno ordenó la liquidación de la antigua Empresa Nacional de Telecomunicaciones, Telecom, y creó Colombia Telecomunicaciones para asegurar la continuidad de los servicios y administrar activos vinculados a esa operación. Años después, Telefónica tomó el control de la compañía y la marca Movistar se convirtió en la cara visible para millones de líneas y hogares conectados por fibra.
El giro corporativo comenzó en 2025, cuando Telefónica acordó vender su participación mayoritaria en Coltel a Millicom. La Superintendencia de Industria y Comercio autorizó la integración en noviembre de ese año, pero con condicionamientos para mitigar riesgos de competencia en servicios móviles, fijos y mercados mayoristas.
En febrero de 2026, Millicom cerró la compra de la participación que tenía Telefónica. En abril, el Estado culminó la venta de su participación minoritaria en Coltel al mismo grupo. El resultado es que Millicom, que ya controlaba Tigo, pasó a dominar también la compañía heredera de Telecom y operadora de Movistar.
La ganancia empresarial es evidente: más clientes, redes, fibra, espectro, puntos de atención y capacidad de negociar costos en un mercado donde Claro sigue siendo el principal competidor. Para el usuario, la promesa es más cobertura, inversión y ofertas competitivas. Pero el contrapeso está en que habrá un competidor directo menos, por lo que el cumplimiento de los condicionamientos de la SIC y las reglas de la CRC será decisivo.
Qué revisar desde ahora
El cliente de Movistar, móvil o hogar, no necesita cambiar nada por ahora. Sí necesita leer con atención sus próximas facturas y conservar los soportes de lo que hoy tiene contratado. Si detecta un cobro desconocido, un cambio no comunicado, una reducción de velocidad o dificultades para cancelar o portar su línea, debe presentar primero la PQR ante el operador y conservar el número de radicado. Si la respuesta no resuelve el caso, puede acudir a la Superintendencia de Industria y Comercio.
La desaparición de Movistar como marca no borra de un día para otro los derechos del usuario. Lo que cambia ahora es el nombre que representa sus servicios frente a una multinacional más grande. Lo que debe seguir intacto es la obligación de respetar el contrato, informar los cambios y permitir que el cliente elija si se queda.
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