La Alcaldía de Barranquilla abrió la licitación pública LP-015-2026 para intervenir cerca de cinco kilómetros del Tajamar Occidental de Bocas de Ceniza. El proyecto promete turismo, empleo y una nueva relación de la ciudad con el mar, pero su precio, su financiación a crédito y la falta de metas públicas verificables abren una pregunta incómoda: ¿el beneficio para los barranquilleros justifica una inversión de $380.650 millones?
La cifra no es una estimación periodística ni una aproximación del alcalde. El registro oficial de convocatorias del Distrito fija el presupuesto en $380.650.345.500. Según la información divulgada sobre el proceso, el plazo de ejecución sería de 18 meses y la financiación se haría mediante una operación de crédito público bajo la modalidad de financiamiento de proveedor.
Una obra de $76.130 millones por kilómetro
El alcalde Alejandro Char anunció que la intervención abarcará cerca de cinco kilómetros del tajamar. Si se divide el presupuesto oficial entre esa longitud aproximada, el costo promedio ronda los $76.130 millones por kilómetro. El cálculo no significa que cada tramo cueste exactamente lo mismo —las obras marítimas tienen componentes técnicos y niveles de complejidad diferentes—, pero permite dimensionar la magnitud de la apuesta.
| Dato | Cifra conocida |
|---|---|
| Presupuesto oficial | $380.650.345.500 |
| Longitud anunciada | Cerca de 5 kilómetros |
| Promedio aproximado por kilómetro | $76.130.069.100 |
| Plazo informado | 18 meses |
| Financiación | Crédito público mediante financiamiento de proveedor |
El objeto contractual es amplio. Incluye construcción, reconstrucción, rehabilitación, mejoramiento, conservación y mantenimiento de obras civiles marítimas y fluviales o estructuras hidráulicas del Tajamar Occidental. Esa redacción sugiere que no se trata únicamente de un paseo turístico, aunque la presentación pública de la Alcaldía ha puesto el énfasis en la experiencia recreativa.
Lo que promete la Alcaldía
La administración distrital sostiene que el corredor permitirá recorrer el encuentro del río Magdalena con el mar Caribe y que contará con atractivos como una segunda playa, el Mercado del Mar, la Estación La Virgen y un faro. También ha planteado una ruta transitable para tren, bicicletas, patines, trote y vehículos eléctricos.
“Con una inversión de $380 mil millones, recuperaremos cerca de 5 kilómetros del Tajamar”.
Alejandro Char, alcalde de Barranquilla.
En un anuncio oficial publicado en marzo, el Distrito aseguró que la intervención impulsará el turismo, generará empleo y mejorará las condiciones e ingresos de los habitantes del sector. Es una continuación de la estrategia que ya llevó el tren turístico hasta Puerto Mocho, proyecto cuyo avance fue documentado por VOZCARIBE en esta nota sobre la conexión entre Las Flores y Puerto Mocho.
Las preguntas que todavía no tienen respuesta pública
La utilidad potencial del proyecto no elimina la obligación de demostrar que su escala y su costo son razonables. En los anuncios oficiales y documentos resumidos consultados por VOZCARIBE no aparecen metas cuantificadas de visitantes, empleos permanentes, ingresos para los negocios de Las Flores, retorno económico, costo anual de mantenimiento ni modelo de operación del futuro corredor.
Tampoco se ha explicado públicamente qué proporción de los $380.650 millones corresponde a la estabilidad hidráulica y estructural del tajamar —una infraestructura vinculada a la desembocadura y a la navegación— y cuánto se destinará a equipamientos turísticos. Esa separación importa: una obra indispensable para proteger una estructura marítima no se evalúa igual que un atractivo recreativo.
Antes de adjudicar el contrato, el Distrito debería hacer públicos, en lenguaje comprensible, al menos cinco elementos:
- El estudio de demanda que sustenta el número esperado de visitantes.
- La cantidad y calidad de los empleos temporales y permanentes proyectados.
- El costo de operación, seguridad y mantenimiento después de la inauguración.
- La distribución detallada del presupuesto entre obras hidráulicas, movilidad y componentes turísticos.
- Las condiciones completas del crédito, incluidas tasa, plazo, intereses y efecto sobre administraciones futuras.
¿Qué gana el barranquillero de a pie?
El Tajamar y Bocas de Ceniza tienen valor histórico, paisajístico, portuario y ambiental. Recuperar su acceso puede ampliar la oferta turística, abrir oportunidades para restaurantes, guías, transportadores y vendedores de Las Flores, y devolverle a la ciudadanía un lugar que durante décadas fue difícil de recorrer con seguridad.
Pero el beneficio no puede medirse solo por la belleza de los renders o por el número de fotografías que produzca el nuevo corredor. Para que la inversión sea defendible, el acceso debe ser asequible; los negocios locales deben participar de la renta turística; la operación no puede convertirse en una carga indefinida para el presupuesto; y el proyecto debe beneficiar también a quienes viven en el entorno, no únicamente a visitantes y concesionarios.
La comparación también es inevitable. Los $380.650 millones superan ampliamente el valor de muchas intervenciones distritales y comprometen recursos que no estarán disponibles para otros frentes. Cuestionar esa prioridad no equivale a rechazar toda inversión turística: significa exigir que una obra de esta magnitud pruebe que produce más bienestar público que las alternativas descartadas.
La factura a crédito aviva la controversia
La dirigente de oposición María Bolívar afirmó que, con intereses, el proyecto podría superar los $537.000 millones, lo que supondría más de $150.000 millones adicionales al presupuesto inicial. La cifra fue divulgada por Diario La Libertad y atribuida a un escenario financiero certificado por la Secretaría Distrital de Hacienda.
VOZCARIBE no pudo verificar de manera independiente el documento financiero que sustenta ese cálculo. Por eso, el eventual total de $537.000 millones debe entenderse como una denuncia política pendiente de comprobación, no como el valor oficial definitivo del contrato.
“Cuando el cemento vale más que las personas, el problema no es la obra: son las prioridades”.
María Bolívar, dirigente de oposición.
En el otro extremo, funcionarios distritales y figuras cercanas a la administración han reproducido el anuncio de Char como una recuperación histórica capaz de atraer visitantes y consolidar la salida de Barranquilla hacia el mar. Esa reacción favorable, sin embargo, repite principalmente la promesa institucional y todavía no aporta indicadores independientes de rentabilidad social o económica.
Una licitación que necesita más explicación que publicidad
El debate serio no consiste en escoger entre abandonar Bocas de Ceniza o gastar cualquier suma para transformarla. La cuestión es si el diseño escogido es la alternativa más eficiente, si el endeudamiento es sostenible y si los beneficios llegarán de forma amplia y verificable a los barranquilleros.
La licitación está en una fase en la que ciudadanos, proponentes y organismos de control pueden formular observaciones. Es el momento para que la Alcaldía publique el costo financiero total, detalle las metas de empleo e ingresos locales, explique el mantenimiento futuro y muestre el análisis costo-beneficio que justifica la inversión.
Bocas de Ceniza merece una intervención a la altura de su importancia. Barranquilla también merece saber, antes de asumir la deuda, cuánto pagará realmente y qué recibirá a cambio.
Fuentes consultadas: Alcaldía de Barranquilla, convocatoria LP-015-2026; anuncio oficial del proyecto; declaración pública del alcalde Alejandro Char; Diario La Libertad; antecedentes de VOZCARIBE sobre el tren turístico a Puerto Mocho.





