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La KZ del Carnaval revive seis años después: las cuentas y preguntas detrás de la obra de $4.515 millones

La promesa de una caseta permanente para vivir el Carnaval de Barranquilla durante los 365 días del año volvió a tomar impulso. La Alcaldía informó que 73 empresas de construcción e ingeniería, agrupadas en 40 propuestas, compiten por ejecutar la KZ del Carnaval en la antigua Bodega o edificio Jardín Águila, en Barrio Abajo.

El proyecto tiene una inversión estimada de $4.515 millones y contempla intervenir más de 2.600 metros cuadrados. La alta participación empresarial es una señal de competencia. Sin embargo, antes de que se adjudique el contrato hay preguntas que trascienden la construcción: ¿bajo qué figura jurídica recibió el Distrito el inmueble?, ¿quién administrará la KZ?, ¿cómo se financiará su operación permanente y qué beneficios verificables tendrán los hacedores?

“Se aprobaron 4.500 millones de pesos y una dotación para recuperar este edificio que nos entrega Bavaria”.

Alejandro Char, alcalde de Barranquilla, en declaración divulgada por la Alcaldía el 25 de mayo de 2026.

Una idea anunciada desde 2020

La KZ no nació con la convocatoria de 2026. VOZCARIBE informó en febrero de 2020 sobre el compromiso firmado por Bavaria y la Alcaldía de Barranquilla para crear la entonces denominada KZ Águila.

El anuncio original describía una iniciativa público-privada en un inmueble perteneciente a Bavaria, con más de 2.000 metros cuadrados, capacidad aproximada para 1.500 personas, un espectáculo de dos horas y más de 200 artistas en escena. El referente no era solo un centro cultural: se hablaba de un montaje comparable con Delirio, en Cali, Madero Tango, en Buenos Aires, y el Circo del Sol.

Seis años después, la propuesta reaparece con un área mayor, recursos públicos aprobados y un propósito más amplio: presentaciones artísticas, ensayos, formación, actividades culturales, cocinas, barras de atención, baños y espacios flexibles para recibir visitantes durante todo el año.

La continuidad conceptual es evidente, pero el nuevo anuncio no explica qué ocurrió con el acuerdo de 2020, cuáles obligaciones asumieron entonces Bavaria y el Distrito, ni cómo se trasladaron esas condiciones al proyecto que ahora entra en evaluación contractual.

Los $4.515 millones: ¿obra, recuperación o dotación?

Las comunicaciones oficiales no emplean siempre la misma descripción para el uso del dinero. En mayo, la Alcaldía señaló que se habían aprobado $4.500 millones y una dotación para “recuperar” el edificio. También indicó que la inversión inicial de más de $4.000 millones sería “para su dotación”. En julio, al anunciar las 40 propuestas, presentó los $4.515 millones como inversión estimada para desarrollar el proyecto y recuperar el inmueble.

La diferencia no es menor. Una cosa es financiar obra civil; otra, comprar equipos de sonido, iluminación, instrumentos, mobiliario y tecnología; y otra distinta, cubrir ambas actividades. El alcance definitivo deberá leerse en el presupuesto oficial, las cantidades de obra y los estudios previos del proceso.

También falta conocer si la cifra incluye interventoría, impuestos, contingencias y futuras ampliaciones, o si esos componentes demandarán contratos adicionales.

El inmueble es la primera gran pregunta

La Alcaldía ha dicho públicamente que Bavaria “entrega” el edificio. Esa expresión no permite establecer, por sí sola, si hubo donación, comodato, arrendamiento, cesión temporal u otra figura jurídica.

La precisión es esencial porque el Distrito invertirá recursos públicos en un inmueble que, según el anuncio de 2020, pertenecía a Bavaria. El documento que habilita su uso debería indicar la duración, las obligaciones de cada parte, el destino de las mejoras, los seguros, el mantenimiento y qué ocurriría con la inversión si el acuerdo termina.

No existe en la información pública divulgada por la Alcaldía hasta ahora una explicación detallada de esas condiciones. La existencia de una alianza con una empresa privada no implica una irregularidad; sí exige que la distribución de riesgos, aportes y beneficios sea transparente.

Quién la administrará cuando se apaguen las luces de la inauguración

El contrato de construcción resuelve únicamente una parte del proyecto. La KZ necesitará programación, personal, seguridad, aseo, servicios públicos, mantenimiento de equipos, licencias, mercadeo y una estrategia comercial para funcionar de manera sostenida.

Hasta ahora no se ha informado públicamente si la operación quedará en manos de la Secretaría de Cultura, Carnaval de Barranquilla S.A.S., un operador privado, una entidad mixta o un esquema compartido. Tampoco se conoce si habrá cobro de entrada, alquiler para eventos, venta de alimentos y bebidas, patrocinio de marcas o subsidio distrital recurrente.

Ese modelo definirá si el escenario puede mantenerse activo sin convertirse en una carga presupuestal indefinida y, sobre todo, quién recibirá los ingresos que genere.

Los 5.000 beneficiarios todavía son una proyección

La Alcaldía estima que la KZ impulsará a más de 5.000 artistas y hacedores del Carnaval. La cifra describe una expectativa y no un resultado alcanzado.

Para convertirla en un indicador verificable deberán conocerse las reglas de acceso al escenario, el número de artistas contratados, la remuneración, la frecuencia de las presentaciones, los espacios de ensayo y formación, y la participación de danzas tradicionales, comparsas, músicos, artesanos, vestuaristas y gestores.

La infraestructura puede ampliar la actividad económica del Carnaval más allá de su temporada principal. El impacto de la fiesta sobre hoteles, restaurantes, transporte, comercio y otros sectores ya está documentado. Pero el éxito de una KZ permanente no debería medirse únicamente por visitantes o taquilla: también por empleos culturales pagados, circulación de grupos locales y aumento de ingresos para quienes sostienen la tradición.

Qué sigue en la contratación

De las 40 propuestas, 25 fueron presentadas por consorcios, una por una unión temporal y 14 por empresas o profesionales independientes. El Distrito inició la evaluación y verificación de las ofertas.

La Alcaldía informó que el sistema de puntuación concede hasta 20 puntos adicionales por compromisos ambientales y de inclusión, entre ellos medidas técnico-ambientales durante la obra y vinculación de personas con discapacidad. La interventoría deberá comprobar que esos compromisos no se queden en el papel.

La etapa decisiva será la publicación del informe de evaluación: allí se conocerán los oferentes habilitados, las propuestas rechazadas, las subsanaciones, la puntuación y la recomendación de adjudicación. También permitirá establecer si la amplia concurrencia inicial se traduce en competencia efectiva.

La KZ del Carnaval puede ser una pieza valiosa para consolidar a Barrio Abajo como circuito cultural y turístico. Pero una fiesta permanente necesita algo más que paredes, luces y sonido. Antes de adjudicar, la ciudad debe conocer con igual claridad quién construye, en qué condiciones se usa el inmueble, quién administra, cuánto costará mantenerlo y cómo se comprobará que los hacedores sean sus principales beneficiarios.

Fuentes: Alcaldía de Barranquilla, comunicaciones del 25 de mayo y 28 de julio de 2026; archivo de VOZCARIBE sobre el anuncio de la KZ Águila del 21 de febrero de 2020. La información sobre beneficiarios corresponde a una proyección oficial.

Ronald Rangel
Ronald Rangel
Comunicador social y periodista con más de 30 años de experiencia. Experto en medios digitales y director fundador de VOZCARIBE.COM. Su trayectoria incluye trabajos en medios nacionales e internacionales, además de reconocimientos y galardones por sus historias.

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