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El dólar se desploma: Colombia queda a un paso de romper la barrera de los $3.100

El dólar cayó con fuerza este jueves 30 de julio y llegó a negociarse alrededor de $3.112, una cotización intradía que dejó a la divisa a pocos pesos de romper la barrera psicológica de los $3.100 y ubicó al peso colombiano en su nivel más fuerte en cerca de siete años.

El movimiento no significa que la tasa oficial ya sea de $3.100. La Tasa Representativa del Mercado (TRM) vigente para este jueves es de $3.206,18, según la Superintendencia Financiera. La TRM se calcula con las operaciones del día anterior, mientras que el precio intradía cambia durante la sesión.

En otras palabras: los $3.112 corresponden al mercado en tiempo real, no al precio oficial con el que amaneció Colombia. Aun con esa precisión, la caída es extraordinaria. Hace exactamente un año la TRM estaba cerca de $4.155, lo que supone una reducción aproximada de $949, o 22,8 %, frente al valor oficial vigente hoy.

¿Por qué el dólar cayó tan rápido?

No existe una sola causa. El fortalecimiento del peso reúne factores locales e internacionales que, por ahora, están empujando en la misma dirección.

El primero es la enorme diferencia entre las tasas de interés de Colombia y Estados Unidos. El Banco de la República mantiene su tasa de política monetaria en 12 %, vigente desde el primero de julio, mientras la Reserva Federal estadounidense conservó su rango entre 3,50 % y 3,75 %.

“La Junta Directiva decidió por mayoría incrementar en 75 puntos básicos la tasa de interés de política monetaria a 12 %”.

Banco de la República, decisión del 30 de junio de 2026

Esa brecha vuelve atractivos los activos colombianos para inversionistas que se financian en monedas con tasas menores y compran deuda en pesos para obtener una rentabilidad superior. La estrategia, conocida como carry trade, aumenta la demanda por pesos y presiona el dólar a la baja.

El segundo factor es la confianza que han mostrado los mercados ante la transición política. La expectativa de una política fiscal más austera durante el Gobierno entrante de Abelardo de la Espriella ha favorecido al peso y a los títulos de deuda, aunque ese optimismo deberá medirse contra las restricciones presupuestales y fiscales que recibirá la nueva administración.

También influye el petróleo. El barril de Brent se mantiene alrededor de los US$90, un nivel que favorece la entrada de divisas a una economía exportadora de crudo como la colombiana. A esto se suma el avance acumulado del peso: el 23 de julio ya aparecía como la moneda emergente con mejor desempeño frente al dólar en 2026, con una revaluación de 13,91 %, de acuerdo con información del mercado.

$3.100 no es todavía la TRM

Para los ciudadanos conviene separar tres precios. La TRM es la referencia oficial calculada con las operaciones del mercado del día hábil anterior. La cotización intradía es el valor al que negocian bancos y grandes participantes mientras el mercado está abierto. Y las casas de cambio manejan precios distintos de compra y venta, que incluyen sus márgenes y dependen de la ciudad y de la disponibilidad de efectivo.

Por eso, una persona que llegue a comprar dólares en ventanilla no necesariamente los encontrará a $3.112. Tampoco quien venda divisas recibirá ese valor exacto. La referencia definitiva para el viernes dependerá del promedio de las operaciones realizadas durante la jornada de este jueves.

Los ganadores: viajeros, importadores y compradores de tecnología

Un dólar más barato reduce el costo en pesos de los gastos denominados en la moneda estadounidense. Viajes internacionales, hoteles, tiquetes, suscripciones digitales, cursos, compras por internet y algunos productos tecnológicos pueden resultar menos costosos si las empresas trasladan la reducción cambiaria al consumidor.

Para dimensionarlo: una obligación de US$1.000 costaba cerca de $4,15 millones con la tasa de hace un año. Con una cotización de $3.112, equivaldría a unos $3,11 millones, antes de comisiones e impuestos. La diferencia supera el millón de pesos.

Los importadores también pagan menos pesos por materias primas, maquinaria y mercancías adquiridas en dólares. Ese alivio puede ayudar a moderar algunos precios internos, pero no se refleja automáticamente ni de inmediato: depende de inventarios comprados con tasas anteriores, costos logísticos, contratos y márgenes comerciales.

Los golpeados: exportadores, remesas y turismo receptivo

La otra cara aparece en los hogares y empresas que reciben dólares. Cada divisa convertida produce menos pesos, por lo que disminuye el ingreso de exportadores, trabajadores independientes que facturan en el exterior y familias que dependen de remesas.

El turismo receptivo figura entre los sectores más presionados. VOZCARIBE explicó recientemente que las agencias que traen viajeros extranjeros reciben menos pesos mientras pagan buena parte de sus costos en moneda local. Anato advirtió que muchas empresas presupuestaron sus operaciones con un dólar cercano a $3.800 y ahora enfrentan una diferencia considerable.

Los productores del Caribe que exportan banano, flores, café, manufacturas o servicios también pueden perder competitividad si sus ingresos bajan más rápido que sus costos. Un peso fuerte abarata las importaciones, pero encarece en dólares aquello que Colombia vende al mundo.

¿Puede bajar de $3.000?

El mercado ya tiene a la vista los $3.100 y técnicamente podría probar niveles inferiores, pero convertir ese escenario en una certeza sería prematuro. La tasa de cambio puede reaccionar con rapidez a la decisión del Banco de la República prevista para este 31 de julio, a los mensajes de la Reserva Federal, al precio del petróleo, a la situación fiscal de Colombia y a episodios internacionales de aversión al riesgo.

Además, buena parte de la fortaleza reciente se apoya en el atractivo de las altas tasas colombianas. Si el Banco de la República cambia su postura o los inversionistas reducen posiciones de carry trade, el flujo puede revertirse y el dólar recuperar terreno con la misma velocidad con la que cayó.

El nivel de $3.100 es, por ahora, una frontera próxima y no una nueva normalidad garantizada. Para el bolsillo, la recomendación es no tomar decisiones grandes basándose únicamente en una jornada: quienes tengan pagos en dólares pueden aprovechar la reducción escalonadamente, mientras quienes reciben divisas deben considerar que la volatilidad seguirá siendo alta.

La sesión de este jueves deja, sin embargo, una señal contundente: Colombia pasó en un año de preocuparse por un dólar superior a $4.000 a preguntarse si la moneda estadounidense romperá el piso de los $3.100.

Ronald Rangel
Ronald Rangel
Comunicador social y periodista con más de 30 años de experiencia. Experto en medios digitales y director fundador de VOZCARIBE.COM. Su trayectoria incluye trabajos en medios nacionales e internacionales, además de reconocimientos y galardones por sus historias.

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