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Colombia ocupa el cuarto lugar mundial en riesgo de desastres

Colombia ocupa el cuarto lugar mundial en riesgo de desastres, pero el dato no significa que el país esté condenado a sufrir una tragedia ni que un nuevo terremoto sea inminente. El resultado pertenece al WorldRiskIndex 2025, un indicador que cruza la exposición a amenazas naturales con la vulnerabilidad de la sociedad para responder y recuperarse.

El índice evalúa 193 países y considera terremotos, tsunamis, inundaciones, ciclones, sequías y aumento del nivel del mar. En la clasificación de 2025, Colombia aparece detrás de Filipinas, India e Indonesia, con un puntaje de 39,26.

La noticia vuelve a cobrar importancia después del terremoto que golpeó varias zonas del país. Pero su lectura más útil no está en el miedo a que “la tierra vuelva a moverse”, sino en una pregunta más incómoda: ¿qué tan preparada está Colombia para que una amenaza natural no se convierta en una catástrofe social?

El riesgo no es solamente que tiemble la tierra

El WorldRiskIndex combina dos grandes factores: la exposición de la población a fenómenos naturales y la vulnerabilidad del país. Esta última incluye la susceptibilidad de las comunidades, la capacidad de responder en la emergencia y las condiciones para adaptarse a futuros eventos.

Por eso, estar en el cuarto lugar no equivale a ser el cuarto país donde más terremotos ocurren. Tampoco es una predicción de fechas, magnitudes o lugares. Es una fotografía comparativa de los riesgos que aparecen cuando las amenazas naturales coinciden con pobreza, infraestructura débil, ocupación inadecuada del suelo o instituciones con poca capacidad de respuesta.

El propio informe advierte que el riesgo depende de la interacción entre el fenómeno natural y la capacidad de la sociedad para enfrentarlo. Dos países pueden estar expuestos a amenazas parecidas y sufrir consecuencias muy diferentes si uno cuenta con mejores viviendas, hospitales, vías, sistemas de alerta y recursos para la recuperación.

Colombia tiene amenazas distintas en un mismo territorio

La geografía colombiana reúne varios escenarios de riesgo. La actividad sísmica es especialmente importante en la región Andina y el occidente, pero el país también enfrenta inundaciones, movimientos en masa, erupciones volcánicas, sequías, incendios forestales, vendavales y fenómenos asociados al aumento del nivel del mar.

En la Región Caribe, la conversación no puede limitarse a los terremotos. Las inundaciones urbanas, la erosión costera, los vendavales, las sequías y la presión sobre los sistemas de agua y energía pueden interrumpir la vida cotidiana, dañar negocios y afectar el precio de los alimentos.

En 2023, VOZCARIBE ya había advertido que el corredor industrial de Mamonal y Cartagena combina exposición a inundaciones, infraestructura crítica y riesgos para la continuidad de las empresas. El problema también está relacionado con proyectos de protección y manejo del agua, como el Canal del Dique, cuya demora mantiene abierta una discusión regional sobre protección ambiental, infraestructura y seguridad de las comunidades.

La vulnerabilidad se construye antes de la emergencia

“El riesgo y los desastres no son fenómenos naturales ni producto del azar, sino construcciones sociales”.

La frase aparece en el Documento Visión País de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), que relaciona la vulnerabilidad con la pobreza, la desigualdad territorial, la ocupación inadecuada del suelo, la degradación de los ecosistemas y la limitada inversión pública.

Eso explica por qué una misma amenaza puede afectar de manera desigual a dos barrios o municipios. Una familia que vive en una construcción informal, en una ladera o en una zona inundable tiene menos margen para resistir que otra que cuenta con una vivienda segura, servicios estables, ahorros, seguro y vías de evacuación.

Colombia cuenta con normas de construcción sismorresistente, incluida la NSR-10, cuya aplicación fue reglamentada para todo el territorio nacional. El desafío no está únicamente en tener la norma, sino en hacerla cumplir, revisar edificaciones antiguas y evitar que el crecimiento urbano produzca nuevos riesgos.

Qué significa para una familia

El ranking no obliga a vivir con miedo, pero sí debería cambiar algunas decisiones concretas. Cada hogar puede identificar las zonas seguras de la vivienda, acordar un punto de encuentro, preparar una mochila de emergencia, revisar las rutas de salida y saber cómo cerrar los servicios de gas, agua y electricidad.

Después de un sismo fuerte, el Servicio Geológico Colombiano recomienda verificar el estado de las personas cercanas, ayudar cuando sea posible sin exponerse y no regresar a edificaciones que presenten daños. Si hay grietas estructurales, inclinación de muros, desprendimiento de elementos o daños en columnas y vigas, la revisión debe quedar en manos de personal técnico.

La guía del Servicio Geológico Colombiano para prepararse ante un sismo también recuerda que la información oficial debe consultarse antes de compartir rumores o cadenas de redes sociales.

La tarea que no puede quedar para el próximo desastre

Para los municipios, el índice debería servir como una agenda de inversión. Eso implica actualizar los planes de gestión del riesgo, identificar edificaciones vulnerables, proteger hospitales, colegios, puentes, acueductos y redes eléctricas, y fortalecer los sistemas de alerta y comunicación.

La UNGRD plantea que la reducción del riesgo debe incorporarse al ordenamiento territorial, la planeación del desarrollo y la construcción de infraestructura. En otras palabras, no basta con atender a la población después del desastre: también hay que impedir que se sigan construyendo viviendas, vías o instalaciones estratégicas en lugares donde la amenaza ya está identificada.

El reciente terremoto volvió a mostrar el costo humano de una emergencia cuando los edificios colapsan y los servicios quedan interrumpidos. La cobertura de VOZCARIBE sobre el sismo registró la dimensión inmediata de la tragedia; ahora el dato del WorldRiskIndex obliga a mirar lo que viene después: reconstruir mejor, reducir la vulnerabilidad y preparar a todo el país, incluida la Región Caribe.

Colombia no puede cambiar su ubicación geográfica. Sí puede decidir dónde construye, cómo invierte, qué protege primero y cuánto está dispuesta a gastar antes de que llegue la próxima emergencia.

Fuentes: WorldRiskReport 2025; Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres; Servicio Geológico Colombiano; Ley 400 de 1997 y reglamento NSR-10.

Ronald Rangel
Ronald Rangel
Comunicador social y periodista con más de 30 años de experiencia. Experto en medios digitales y director fundador de VOZCARIBE.COM. Su trayectoria incluye trabajos en medios nacionales e internacionales, además de reconocimientos y galardones por sus historias.

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