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De Barranquilla a Cali: los rescatistas de la Región Caribe que buscan sobrevivientes

Más de 40 integrantes de los equipos de rescate del Batallón de Ingenieros Militares y de Ponalsar salieron de Barranquilla hacia Cali para apoyar la búsqueda de sobrevivientes tras el terremoto que golpeó al occidente de Colombia. La misión viajó con Urbi y Romeo, dos perros especializados en localizar personas entre estructuras afectadas.

El despliegue convierte a Barranquilla y al Atlántico en parte activa de la respuesta nacional a una tragedia que ha dejado daños graves en Cali, Pereira, Manizales, Quibdó y otros municipios. No se trata solo de enviar ayudas: los equipos de la Región Caribe llegaron con personal entrenado para entrar a escenarios inestables, revisar escombros y trabajar junto a las autoridades locales.

Un equipo que salió de Barranquilla

La Alcaldía de Barranquilla informó que el grupo está integrado por miembros del Batallón de Ingenieros Militares y de la Policía Nacional para la Atención de Siniestros y Catástrofes, Ponalsar. El dato también fue reportado por El Heraldo y otros medios regionales.

La misión salió después del llamado de solidaridad hecho desde Barranquilla para respaldar a las ciudades más afectadas. El alcalde Alejandro Char aseguró que el distrito ponía a disposición sus capacidades de rescate, salud y atención de emergencias.

“Ponemos a disposición nuestros rescatistas”.

—Alejandro Char, alcalde de Barranquilla, en un mensaje difundido durante la emergencia.

La frase resume el alcance de una respuesta que no termina en la entrega de alimentos o agua. En una emergencia sísmica, la llegada de personal especializado puede marcar la diferencia entre localizar una señal, asegurar una estructura y entrar a una zona de riesgo sin provocar un nuevo colapso.

Urbi y Romeo, junto a los equipos humanos

Los rescatistas viajaron acompañados por Urbi y Romeo, perros entrenados por el Ejército y la Policía, respectivamente, para labores de búsqueda de personas. Su tarea consiste en apoyar la localización de posibles sobrevivientes en lugares donde la visibilidad es mínima y el acceso está bloqueado por concreto, ladrillos, muebles y otros materiales.

El trabajo de los binomios caninos se integra con la evaluación de ingenieros, la remoción cuidadosa de escombros y la atención médica. En ese tipo de operación, un perro no actúa de manera aislada: su señal debe ser interpretada, verificada y seguida por un equipo que determine cómo avanzar.

La tecnología también hace parte de esa búsqueda. Drones, cámaras térmicas y sensores ayudan a revisar áreas extensas, encontrar cambios de temperatura y observar espacios que podrían quedar fuera del campo visual de los rescatistas.

La misión llegó a puntos críticos de Cali

De acuerdo con los reportes difundidos por la Alcaldía de Barranquilla, el equipo comenzó a trabajar en varias zonas afectadas de Cali. En el edificio Vanessa, soldados participaron en la recuperación de tres cuerpos; en el Hospital Universitario continuaban las labores de atención y búsqueda, mientras que policías extrajeron dos cuerpos en un colegio adventista.

La información muestra la dimensión más dura de estas misiones. Los rescatistas no siempre encuentran personas con vida, pero cada operación exige el mismo cuidado: retirar material sin destruir evidencias, proteger a quienes trabajan alrededor y entregar los cuerpos a sus familias y a los equipos de identificación.

El Caribe también responde a una tragedia del occidente

Barranquilla no fue el epicentro ni está entre las ciudades con mayores daños, pero su respuesta conecta dos extremos del país. Mientras Cali y otros municipios enfrentan edificios colapsados, hospitales exigidos y comunidades desplazadas, desde el Atlántico salen capacidades humanas y técnicas para reforzar la emergencia.

La reacción regional se suma a otras expresiones de solidaridad y a los equipos que han llegado desde diferentes departamentos. En ese sentido, el terremoto no solo se mide por el número de estructuras afectadas: también revela qué tan rápido pueden moverse las instituciones, qué recursos tienen disponibles y cómo cooperan ciudades que normalmente están separadas por cientos de kilómetros.

En la Región Caribe el sismo también fue reportado y sentido en varios puntos, aunque los daños más graves se concentraron en el occidente y el Eje Cafetero. La distancia geográfica no impidió que Barranquilla terminara vinculada directamente a las labores de rescate.

Una emergencia que aún exige búsqueda

El Servicio Geológico Colombiano informó que el sismo del 10 de agosto tuvo magnitud 7,4, epicentro en San José del Palmar, Chocó, y una profundidad de 103 kilómetros. La entidad lo calificó como el evento sísmico de mayor magnitud registrado en Colombia durante el siglo XXI y advirtió que las réplicas podían continuar.

Con el paso de las horas, los balances de víctimas permanecen en actualización. Un reporte de Reuters publicado este jueves señaló al menos 273 personas fallecidas, más de 3.800 heridas y 377 desaparecidas, mientras las labores de rescate entraban en una fase cada vez más compleja.

En medio de esas cifras, la labor de los equipos enviados desde Barranquilla tiene una dimensión concreta: llegar, revisar, escuchar y buscar. En los escombros, cada minuto puede cambiar el resultado; y para quienes trabajan allí, la misión no termina mientras exista una posibilidad de encontrar a alguien con vida.

Ronald Rangel
Ronald Rangel
Comunicador social y periodista con más de 30 años de experiencia. Experto en medios digitales y director fundador de VOZCARIBE.COM. Su trayectoria incluye trabajos en medios nacionales e internacionales, además de reconocimientos y galardones por sus historias.

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