TOP 5 DE LA SEMANA

spot_img
spot_img
spot_img

NOTICIAS RELACIONADAS

De Pamplona al Chocó: los terremotos más devastadores en la historia de Colombia

Colombia no empezó a conocer los terremotos con los instrumentos modernos. Antes de que existieran redes sismológicas, los eventos se reconstruían mediante relatos, archivos, daños en edificaciones y testimonios de quienes los vivieron. Por eso, en los terremotos antiguos la magnitud puede ser desconocida o corresponder a una estimación posterior.

El Servicio Geológico Colombiano conserva registros de sismicidad histórica desde 1644. Esta es una cronología de algunos de los terremotos más devastadores ocurridos en el territorio colombiano o en sus zonas fronterizas, hasta llegar al sismo registrado este 10 de agosto de 2026.

1644: el primer terremoto histórico documentado

El 16 de enero de 1644, un terremoto causó daños severos en Pamplona y afectó numerosos pueblos de la región. Es uno de los primeros eventos sísmicos documentados en el territorio de la entonces Nueva Granada.

Al tratarse de un terremoto ocurrido antes de la existencia de instrumentos sismológicos, no existe una magnitud comparable con la de los eventos modernos. La información disponible procede de documentos históricos y estudios macrosísmicos.

1736 y 1743: terremotos que golpearon a Popayán y Santa Fe

Popayán fue afectada por varios terremotos durante el periodo colonial. El evento de 1736 dejó daños importantes y modificó buena parte de la arquitectura de la ciudad. Siete años después, el terremoto del 18 de octubre de 1743 causó graves daños en Santa Fe y destruyó completamente la ermita de Monserrate, además de afectar iglesias y otras construcciones.

Estos episodios muestran que la región Andina ya enfrentaba una amenaza sísmica recurrente mucho antes de que existieran normas de construcción sismorresistente.

1785: el terremoto que dejó la primera gran noticia sísmica del país

El 12 de julio de 1785, a las 7:45 de la mañana, un fuerte terremoto sacudió Santa Fe de Bogotá. El movimiento dañó iglesias, conventos, viviendas y edificios públicos. La conmoción fue tan grande que circuló el Aviso de terremoto, considerado uno de los primeros antecedentes del periodismo impreso en el territorio colombiano.

La magnitud no pudo medirse con instrumentos. Investigaciones posteriores han intentado calcularla a partir de la intensidad y la distribución de los daños. La Biblioteca Luis Ángel Arango conserva el aviso histórico del terremoto.

1827: uno de los más destructivos del siglo XIX

El terremoto del 16 de noviembre de 1827 es considerado por el Servicio Geológico Colombiano como uno de los más destructivos de la historia del país. Afectó amplias zonas del centro de Colombia y dejó una huella profunda en poblaciones de la región Andina.

Como ocurrió con los eventos anteriores, su magnitud no fue registrada instrumentalmente. La dimensión de la tragedia se conoce por los relatos de daños, colapsos y afectaciones en distintos municipios.

1875: Cúcuta quedó casi destruida

El 18 de mayo de 1875, un terremoto destruyó casi por completo Cúcuta y Villa del Rosario, y también golpeó poblaciones de la frontera con Venezuela. El Servicio Geológico Colombiano estima para este evento una magnitud de 6,8.

La destrucción alcanzó viviendas, iglesias, edificios públicos y vías de comunicación. Las cifras de víctimas varían según la fuente y el territorio incluido en el balance, pero coinciden en que fue uno de los desastres sísmicos más graves del siglo XIX en Colombia.

1906: el terremoto de mayor magnitud registrado en Colombia

El 31 de enero de 1906 ocurrió frente a la costa Pacífica un terremoto de magnitud 8,8, considerado por el Servicio Geológico Colombiano como el de mayor magnitud registrado en Colombia.

El sismo generó un tsunami con olas de entre dos y cinco metros. Las poblaciones costeras de Nariño y Cauca resultaron inundadas y muchas personas murieron ahogadas. Algunos reportes estiman alrededor de 600 víctimas, aunque no existe un conteo definitivo.

El evento fue tan poderoso que se sintió en Bogotá y en ciudades ecuatorianas ubicadas a cientos de kilómetros del epicentro. El Servicio Geológico Colombiano reconstruyó la historia de este terremoto y del tsunami posterior.

1917: Bogotá volvió a enfrentar una gran sacudida

El 31 de agosto de 1917, un terremoto produjo daños severos en Bogotá y en otras zonas del centro del país. Estudios sobre la historia sísmica de la capital lo ubican, junto con los terremotos de 1785 y 1827, entre los eventos que más daños han causado en la ciudad.

La comparación con los terremotos actuales debe hacerse con cuidado: las magnitudes y profundidades de muchos eventos históricos fueron calculadas posteriormente a partir de sus efectos.

1967: un terremoto de magnitud 7 en el Huila

El 9 de febrero de 1967, un terremoto de magnitud 7,0, con epicentro en la zona del Huila, fue sentido en buena parte del país. El movimiento afectó edificaciones en varios departamentos y también se percibió en Bogotá.

De acuerdo con los registros del Servicio Geológico Colombiano, en el Huila se reportaron 14 personas fallecidas por el colapso total o parcial de edificaciones y alrededor de 40 heridos.

1979: Tumaco y la costa Pacífica volvieron a sufrir un tsunami

El 12 de diciembre de 1979, un terremoto de magnitud 8,1 y poca profundidad sacudió el Pacífico colombiano. El epicentro se ubicó frente a la costa de Nariño, cerca de Tumaco.

El sismo generó un tsunami que golpeó comunidades costeras y arrastró viviendas, animales y pertenencias. El evento dejó cientos de muertos y damnificados, y se convirtió en una de las mayores tragedias naturales de la historia reciente del país.

1983: Popayán fue destruida en segundos

El 31 de marzo de 1983, Jueves Santo, un terremoto de magnitud 5,5 sacudió Popayán durante aproximadamente 18 segundos. Aunque su magnitud fue menor que la de otros terremotos de esta cronología, la poca profundidad y la vulnerabilidad de las construcciones hicieron que sus efectos fueran devastadores.

El balance dejó 267 personas muertas, miles de heridos, 2.470 viviendas destruidas y otras 6.680 con daños considerables. La tragedia impulsó la creación y aplicación de normas de construcción sismorresistente en Colombia.

1994: Páez y la tragedia provocada por los deslizamientos

El 6 de junio de 1994, un terremoto de magnitud 6,8 y apenas 10 kilómetros de profundidad golpeó la región de Páez, en Cauca. El sismo desencadenó más de 3.000 deslizamientos y grandes avenidas torrenciales en las cuencas de los ríos Páez y San Vicente.

El Servicio Geológico Colombiano calcula que murieron 1.120 personas. De ellas, unas 1.100 fallecieron por los deslizamientos y los flujos de lodo posteriores, no por el movimiento inicial. Más de 7.000 familias resultaron damnificadas.

La tragedia afectó de manera especial al pueblo indígena Nasa y obligó a replantear la gestión del riesgo, el ordenamiento territorial y el monitoreo de los flujos de lodo.

1999: el terremoto del Eje Cafetero

El 25 de enero de 1999, un terremoto de magnitud 6,1, con epicentro en el Eje Cafetero, golpeó especialmente a Armenia y a otros municipios de Quindío, Risaralda y Valle del Cauca.

El registro histórico del Servicio Geológico Colombiano señala 1.185 personas fallecidas, 8.536 heridas y 35.972 viviendas destruidas o declaradas inhabitables. Armenia concentró las mayores pérdidas, con 921 muertos y más de 21.000 viviendas afectadas.

El terremoto transformó la infraestructura, la economía cafetera y las políticas de construcción y gestión del riesgo en Colombia.

2004: un terremoto de magnitud 7,2 en Bajo Baudó

El 15 de noviembre de 2004, un terremoto de magnitud 7,2 tuvo epicentro en Bajo Baudó, Chocó. El evento fue ampliamente sentido en el occidente del país y recordó la alta exposición sísmica de la región Pacífica.

Aunque sus consecuencias fueron menores que las de los terremotos de 1979, 1994 o 1999, el sismo confirmó que los grandes movimientos no se concentran en una sola zona de Colombia.

2026: el terremoto de San José del Palmar

El 10 de agosto de 2026, un terremoto de magnitud 7,4, con epicentro cerca de San José del Palmar, Chocó, sacudió el occidente y el centro del país. El movimiento fue sentido en varias regiones y también en países vecinos.

Los primeros balances reportaron daños graves en Risaralda, Valle del Cauca, Caldas y Chocó, con edificios colapsados, personas atrapadas y operaciones de rescate en desarrollo. Reuters informó inicialmente al menos 77 personas fallecidas, aunque el balance continuaba cambiando durante la jornada.

En la Región Caribe, la percepción fue desigual. En Barranquilla se evacuaron edificios públicos y se activaron protocolos preventivos, pero las autoridades informaron inicialmente que no había daños estructurales confirmados. En otros departamentos de la región, las inspecciones continuaban.

Una historia que todavía se está escribiendo

La cronología muestra que la gravedad de un terremoto no depende únicamente de su magnitud. También influyen la profundidad, la distancia a las poblaciones, el tipo de suelo, la calidad de las construcciones, la hora del evento y fenómenos asociados como tsunamis, deslizamientos y avenidas torrenciales.

Desde los primeros relatos de Pamplona hasta el terremoto de este 10 de agosto, Colombia ha aprendido que la prevención, el cumplimiento de las normas sismorresistentes y la preparación comunitaria pueden definir la diferencia entre un movimiento fuerte y una tragedia nacional.

Ronald Rangel
Ronald Rangel
Comunicador social y periodista con más de 30 años de experiencia. Experto en medios digitales y director fundador de VOZCARIBE.COM. Su trayectoria incluye trabajos en medios nacionales e internacionales, además de reconocimientos y galardones por sus historias.

ARTÍCULOS INTERESANTES