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¿Por qué tiembla tanto en Colombia y por qué los terremotos golpean más al occidente?

Colombia tiembla porque está ubicada en una de las zonas tectónicas más complejas de América. Bajo y alrededor del territorio interactúan las placas de Nazca, Sudamérica y el Caribe, enormes bloques de la corteza terrestre que se mueven lentamente, acumulan tensión y liberan energía en forma de sismos.

La explicación también ayuda a entender por qué varios de los terremotos más fuertes y destructivos de la historia nacional han ocurrido en el occidente: allí se encuentra el contacto activo entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana, frente a la costa Pacífica, además de una extensa red de fallas que atraviesa los Andes.

Colombia está sobre una zona de choque de placas

La placa de Nazca se desplaza hacia el continente y se introduce por debajo de la placa Sudamericana en el Pacífico. Ese proceso, conocido como subducción, puede generar terremotos de gran magnitud y tsunamis cuando el movimiento ocurre bajo el fondo marino.

Al mismo tiempo, la placa del Caribe ejerce presión desde el norte y contribuye a deformar el extremo noroccidental de Suramérica. El resultado es una zona de compresión, fracturas y desplazamientos que se extiende desde el Pacífico hasta las cordilleras y el norte del país.

“Bajo el territorio colombiano interactúan tres placas tectónicas: la Placa de Nazca, que se hunde por debajo de la Placa Sudamericana, y la Placa del Caribe, que ejerce presión desde el norte”.

La explicación pertenece al Servicio Geológico Colombiano, que registra en promedio cerca de 2.500 sismos al mes, aunque la mayoría son de baja magnitud y no son percibidos por la población.

La gran fuente de los terremotos del occidente

Frente a las costas de Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño se encuentra la zona de subducción del Pacífico. Allí la placa de Nazca se introduce bajo el continente y puede liberar enormes cantidades de energía.

En esa zona ocurrieron dos de los mayores terremotos relacionados con Colombia: el de 1906, de magnitud 8,8, y el de 1979, de magnitud 8,1. Ambos generaron tsunamis que afectaron comunidades costeras.

El terremoto de 2026, con epicentro cerca de San José del Palmar, Chocó, volvió a mostrar que el occidente concentra una parte importante de la amenaza sísmica nacional. Aunque su origen fue continental, se produjo dentro de la compleja franja tectónica que conecta el Pacífico con las cordilleras.

Las principales fallas geológicas de Colombia

Una falla geológica es una fractura de la corteza a lo largo de la cual pueden desplazarse bloques de roca. No todas las fallas producen terremotos grandes ni todas tienen el mismo nivel de actividad, pero varias atraviesan zonas pobladas y forman parte de la amenaza sísmica del país.

Sistema de Fallas de Romeral

Es uno de los sistemas más importantes de Colombia. Recorre el occidente de la cordillera Central y se extiende aproximadamente de sur a norte, por sectores de Nariño, Cauca, Valle del Cauca, Quindío, Risaralda, Caldas, Antioquia y otras áreas andinas.

El sistema está relacionado con la separación entre bloques geológicos de distinta naturaleza y con la actividad sísmica de ciudades como Popayán y varias poblaciones del Eje Cafetero. El terremoto de Popayán de 1983 se asocia a fallas de este complejo sistema.

Sistema Cali-Patía

Este conjunto de fallas se ubica entre las cordilleras Occidental y Central y atraviesa el suroccidente colombiano. Su presencia ayuda a explicar la actividad sísmica de sectores del Valle del Cauca, Cauca y Nariño.

Fallas de Murindó, Atrato y Uramita

En el noroccidente, especialmente en Chocó y Antioquia, existen estructuras relacionadas con la interacción entre el bloque de los Andes del Norte, el Pacífico y el Caribe. Las fallas de esta zona se encuentran cerca de algunos de los lugares donde se han producido terremotos importantes, como Murindó y San José del Palmar.

Falla de Algeciras

La Falla de Algeciras y estructuras relacionadas recorren el sur y el centro-oriente de Colombia. El terremoto de 1967, con epicentro en la zona del Huila, se relaciona con esta dinámica tectónica y fue sentido en buena parte del país.

Sistema de Fallas Frontal de la Cordillera Oriental

Este sistema marca el borde oriental de los Andes colombianos, desde el sur del país hacia el límite con Venezuela. Incluye segmentos como Florencia, Mocoa, Servitá, Guaicáramo y Yopal.

Su existencia demuestra que la amenaza sísmica no está limitada al occidente. El terremoto de 2025, con epicentro en el área de Paratebueno, Cundinamarca, recordó que también pueden ocurrir movimientos importantes en el flanco oriental de la cordillera.

Falla Bucaramanga-Santa Marta y Falla de Oca

En el norte del país existen sistemas como la Falla Bucaramanga-Santa Marta y la Falla de Oca, relacionados con la deformación del bloque norandino y la interacción con la placa del Caribe.

El terremoto de Cúcuta de 1875, uno de los más destructivos de la historia colombiana, ocurrió en una zona tectónicamente activa del nororiente, cerca de la frontera con Venezuela.

¿Por qué los terremotos más fuertes parecen concentrarse en el occidente?

Hay cuatro razones principales. La primera es que frente al Pacífico se encuentra una zona de subducción capaz de producir terremotos muy grandes. La segunda es que el occidente está atravesado por fallas y límites entre bloques geológicos que se mueven de manera compleja.

La tercera tiene que ver con los tsunamis: un terremoto submarino en el Pacífico puede sumar el efecto de las olas al daño producido por la sacudida. La cuarta es la vulnerabilidad de muchas comunidades del litoral Pacífico, donde el acceso es difícil, las viviendas pueden estar cerca de ríos o del mar y la respuesta de emergencia puede tardar más.

Pero la concentración no es absoluta. También se han registrado terremotos importantes en el centro, el oriente y el nororiente del país. Bogotá, Cúcuta, el Huila, los Llanos Orientales y Santander están expuestos a diferentes sistemas de fallas.

Magnitud, profundidad y daños no son lo mismo

Un terremoto de gran magnitud no siempre es el que más víctimas causa. La profundidad, la distancia a las poblaciones, el tipo de suelo, la calidad de las construcciones y los fenómenos asociados pueden cambiar por completo el resultado.

El terremoto de Popayán de 1983 tuvo una magnitud menor que los de 1906 y 1979, pero causó 267 muertes debido a su poca profundidad y a la vulnerabilidad de las edificaciones. En Páez, en 1994, la mayor parte de las víctimas murió por deslizamientos y flujos de lodo posteriores al sismo.

La historia sísmica de Colombia, que también tiene un capítulo reciente en Venezuela, deja una conclusión clara: no se puede predecir el día ni la hora de un terremoto, pero sí reducir sus consecuencias mediante construcciones seguras, monitoreo, planes de evacuación y preparación comunitaria.

Ronald Rangel
Ronald Rangel
Comunicador social y periodista con más de 30 años de experiencia. Experto en medios digitales y director fundador de VOZCARIBE.COM. Su trayectoria incluye trabajos en medios nacionales e internacionales, además de reconocimientos y galardones por sus historias.

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