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Terremoto en Colombia: ¿Todavía es posible encontrar vida debajo de los escombros?

La respuesta corta es sí, pero con una precisión decisiva: encontrar a alguien vivo bajo los escombros después de varios días sigue siendo físicamente posible, aunque la probabilidad cae con rapidez y depende de factores muy concretos. No existe una hora exacta en la que la supervivencia pase automáticamente de posible a imposible. Las primeras 24 horas concentran la mayoría de rescates; las 48 a 72 horas son una ventana crítica, no una fecha de vencimiento.

En Colombia, el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto en San José del Palmar, Chocó, dejó a las operaciones en una etapa especialmente difícil. El último balance consolidado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), con corte a las 7:30 de la mañana del domingo 16 de agosto, registra 289 personas fallecidas, 4.187 heridas, 143 desaparecidas y 354 rescatadas.

El mismo reporte contabiliza 185.016 personas afectadas, 120.238 familias, 26.945 viviendas destruidas, 127.557 averiadas, 66 edificios colapsados, 285 centros de salud afectados, 2.838 instituciones educativas y 3.782 centros comunitarios. La emergencia alcanza a 450 municipios de 15 departamentos.

El dato de desaparecidos no equivale automáticamente a 143 personas atrapadas bajo una estructura. Es un registro administrativo de personas cuyo paradero no ha sido confirmado. Puede incluir personas incomunicadas, no localizadas por sus familias, trasladadas sin información consolidada o posibles víctimas sepultadas. Por eso la lista cambia mientras alcaldías, organismos de socorro, Fiscalía y Medicina Legal cruzan datos.

Por qué bajaron los muertos y los desaparecidos en el último balance

Horas antes, la UNGRD había reportado 294 muertos y 320 desaparecidos. El nuevo informe redujo ambas cifras, al tiempo que elevó de manera importante el número de personas afectadas. No significa que cientos de personas hayan salido de los escombros ni que la tragedia sea menor: significa que el primer consolidado contenía reportes preliminares que debían ser verificados.

“Se están cotejando los reportes iniciales, mayormente verbales, con los registros oficiales de Fiscalía, Medicina Legal y organismos de socorro para evitar duplicados”.

Explicación de la UNGRD citada por EFE.

La cifra más útil para leer la situación es, por tanto, la del último corte oficial disponible, pero siempre con fecha y hora. En una emergencia de esta magnitud, el número de desaparecidos no debe presentarse como una medición exacta de personas bajo el concreto. Es una lista viva que se depura con identificaciones, reencuentros, confirmaciones de fallecimiento y nuevos reportes.

La ventana de 72 horas no es un límite mágico

El consenso operativo internacional utiliza las primeras 48 a 72 horas como el periodo de mayor rendimiento para la búsqueda y el rescate. La razón es sencilla: cada hora aumenta el riesgo de deshidratación, hipotermia o hipertermia, hemorragias, asfixia, lesiones graves y síndrome de aplastamiento.

Pero decir que “se acabaron las 72 horas” es científicamente incorrecto. Una persona puede sobrevivir más tiempo si quedó en un vacío protegido, conserva aire respirable, no tiene una lesión letal, no está expuesta a temperaturas extremas y tiene, aunque sea, acceso limitado a agua o humedad. El alimento es importante, pero durante los primeros días suele ser menos determinante que el aire, el agua y la gravedad de las heridas. La explicación de Associated Press sobre supervivencia bajo escombros resume esa evidencia y advierte que las probabilidades disminuyen día a día, pero no desaparecen de inmediato.

Después del tercer día, la pregunta ya no es solamente “¿cuánto tiempo lleva atrapada la persona?”. Los equipos deben responder otras: ¿hay un espacio habitable?, ¿se detectó una señal confiable?, ¿la estructura puede moverse sin provocar otro colapso?, ¿hay agua o gases peligrosos?, ¿la maquinaria puede cortar una ruta de escape?, ¿es posible atender médicamente a la víctima antes de sacarla?

Qué buscan los rescatistas cuando dejan de oír una voz

La búsqueda no depende de una sola herramienta. En los edificios colapsados se combinan perros entrenados, escucha en silencio, cámaras de búsqueda, sensores sísmicos o acústicos, drones, evaluación estructural y perforaciones controladas. Los perros pueden marcar una zona de interés, pero una señal debe confirmarse: el olor puede corresponder a un cuerpo, a un sobreviviente, a un animal o a una contaminación del terreno.

El silencio de los equipos y de los voluntarios tiene una función técnica. Permite distinguir golpes, gritos, movimientos o vibraciones que quedarían ocultos por motores, grúas y voces. Por eso, cuando se levanta el puño y se pide silencio, no es un gesto teatral: es parte del procedimiento de localización.

El uso de maquinaria pesada tampoco significa automáticamente que se abandonó a quienes siguen vivos. En una estructura inestable, una excavadora puede salvar tiempo en un sector y destruir un vacío en otro. Los especialistas deben decidir cuándo retirar material con las manos, cuándo apuntalar, cuándo perforar y cuándo usar grúas. Cada metro ganado puede crear una nueva carga sobre la persona atrapada o sobre los rescatistas.

Rescatar a alguien no significa que el peligro terminó

El caso de Daniela Largo muestra la segunda emergencia que empieza cuando una persona sale del concreto. Largo, de 32 años, fue rescatada en Pereira después de pasar cerca de 37 horas bajo los escombros, pero murió en un hospital el viernes 14 de agosto, según informaron sus familiares a la AFP y reportó Folha de S.Paulo.

Una de las complicaciones más graves es el síndrome de aplastamiento. Cuando una extremidad permanece comprimida durante horas, el músculo lesionado libera sustancias que pueden dañar los riñones y alterar el ritmo del corazón al recuperar la circulación. Por eso la extracción debe coordinarse con personal médico, líquidos intravenosos, control de la vía aérea, tratamiento del dolor, prevención del shock y traslado inmediato. La Organización Mundial de la Salud ha advertido que el tratamiento oportuno del síndrome de aplastamiento puede marcar la diferencia entre sobrevivir o morir después del rescate.

Cuánto pueden aguantar los rescatistas

La imagen del brigadista que trabaja sin dormir expresa entrega, pero no es un modelo seguro de operación. La búsqueda urbana requiere relevos, alimentación, hidratación, protección respiratoria, vigilancia médica y descanso. El cansancio no solo afecta el cuerpo: reduce la capacidad de escuchar señales débiles, aumenta los errores al cortar o apuntalar y puede llevar a decisiones peligrosas en edificios que todavía se mueven.

La guía operativa de INSARAG, el sistema de Naciones Unidas para coordinar equipos internacionales de búsqueda y rescate, exige que los equipos conozcan los riesgos del estrés crítico y cumplan prácticas seguras. La referencia operativa de FEMA contempla operaciones continuas con dos turnos de 12 horas. El estándar canadiense para equipos USAR medianos y pesados exige capacidad logística para trabajar 24 horas en uno o dos puntos durante varios días, pero eso significa equipos suficientes para rotar, no personas trabajando de manera ininterrumpida.

En Colombia, la UNGRD anunció que gestionaba el ingreso de equipos certificados de Estados Unidos, Israel, Ecuador y El Salvador para apoyar los relevos. El director David Tamayo explicó que debían ser equipos reconocidos por sus gobiernos, certificados internacionalmente y autónomos en su logística, según Infobae.

La decisión provocó controversia porque México dijo que su equipo no fue aceptado y otros países ofrecieron ayuda. El Gobierno colombiano sostuvo que el criterio era técnico y de certificación; críticos cuestionaron el momento y la selección de los países. Con la información disponible no es posible probar que la decisión obedeciera a una razón ideológica, pero sí es legítimo preguntar si la coordinación y los trámites permitieron que la capacidad adicional llegara durante la ventana de mayor probabilidad de rescate.

Lo que enseñan Turquía, Nepal, Japón y Haití

Los precedentes internacionales muestran dos verdades al mismo tiempo: los rescates tardíos ocurren, pero son excepcionales; y cada hora de demora reduce las posibilidades.

TragediaRescate documentadoLección
Turquía, 2023Personas rescatadas alrededor de 100 horas, 198 horas y hasta 296 horas después del terremoto.La búsqueda no debe cerrarse por reloj cuando existen vacíos, señales o condiciones estructurales que permitan trabajar.
Nepal, 2015Rishi Khanal salió con vida después de unas 80 horas; otros sobrevivientes fueron hallados después de cinco días.La combinación de equipos locales, brigadas internacionales, perros, dispositivos de búsqueda y atención médica puede abrir oportunidades tardías.
Japón, 2011Una mujer de 80 años y su nieto de 16 fueron hallados vivos nueve días después del terremoto y tsunami.El tipo de colapso, la existencia de un espacio protegido y las condiciones ambientales importan tanto como el tiempo.
Haití, 2010Una adolescente fue rescatada con vida 15 días después del terremoto.Los casos extremos alimentan la esperanza, pero no deben confundirse con la probabilidad normal de supervivencia.

Los rescates de Turquía están documentados por Reuters y el caso de las 296 horas por AP. Nepal aparece en los reportes de Reuters. La explicación comparativa de AP recoge los casos de Japón y Haití.

El problema de esperar: cuando el rescate se convierte en recuperación

En una emergencia grande no existe una sola fase para todos los lugares. Mientras en un edificio puede haber búsqueda técnica por una señal de vida, en otro puede comenzar la recuperación de cuerpos y en un tercero la evaluación de daños. La transición de rescate a recuperación no debería decretarse únicamente porque el reloj superó 72 horas, sino por la combinación de señales, datos de personas no localizadas, estabilidad de la estructura, condiciones médicas posibles y seguridad de los equipos.

En Cali, familiares de pacientes que estaban en la torre colapsada del Hospital Universitario del Valle han reclamado información y claridad sobre el ritmo de las labores. El País reportó que allí se lograron rescates con vida en las primeras 48 horas, pero aún permanecían personas desaparecidas y las familias esperaban explicaciones sobre la operación.

Ese punto es central: las familias necesitan saber qué se está buscando, qué señales se han confirmado, qué riesgos impiden entrar, cuándo se hará la siguiente inspección y cómo se identificará a una víctima. La espera sin información se vuelve una segunda forma de emergencia.

Qué deben hacer las familias de una persona no localizada

  • Reportar el caso de inmediato ante Policía, CTI de la Fiscalía, Medicina Legal, Defensoría, Personería o la autoridad local de gestión del riesgo. No hay que esperar 24, 48 o 72 horas.
  • Registrar la información en el Registro Nacional de Desaparecidos de Medicina Legal y conservar el número o constancia del reporte.
  • Entregar fotografía reciente, nombres completos, documento, señales particulares, prendas, teléfono, enfermedades, tratamientos, contactos y el último lugar donde fue vista la persona.
  • No ingresar por cuenta propia a un edificio afectado ni remover escombros sin autorización. Las réplicas y los desplazamientos de carga pueden provocar nuevos colapsos.
  • Desconfiar de cadenas que anuncien rescates, listas o números de cuenta sin confirmación oficial. En una tragedia crecen los rumores, las estafas y la circulación de nombres duplicados.

El Registro Nacional de Desaparecidos explica que la información se cruza con datos de Fiscalía, Policía, Defensoría y Medicina Legal. También recuerda que el reporte puede presentarse en cualquier momento y que las autoridades deben recibirlo sin importar cuánto tiempo haya pasado.

La respuesta honesta

¿Todavía es posible encontrar vida? Sí. A seis días del terremoto, la posibilidad no es cero y los equipos tienen razones para mantener búsquedas técnicas donde existan vacíos o indicios. Pero tampoco es responsable convertir los rescates excepcionales de Turquía, Japón, Nepal o Haití en una promesa para todas las familias.

La esperanza debe ir acompañada de método: datos depurados, búsqueda en silencio, perros y sensores, evaluación estructural, relevos, atención médica antes de la extracción, identificación forense y comunicación clara. El último balance dice que quedan 143 personas desaparecidas; no dice cuántas están bajo un edificio, cuántas fueron encontradas sin actualizar el registro o cuántas murieron. Esa es precisamente la tarea pendiente de las autoridades en las próximas horas: que cada nombre tenga una respuesta verificable.

Como antecedentes de VOZCARIBE, puede consultarse el balance inicial del terremoto, el reporte sobre los rescatistas de la Región Caribe que viajaron a Cali y la explicación del puño arriba que ordena silencio durante las búsquedas.

Nota de verificación: este artículo utiliza el balance de la UNGRD con corte a las 7:30 a. m. del 16 de agosto de 2026. Las cifras de fallecidos, heridos, desaparecidos, rescatados y afectados pueden cambiar a medida que se cruzan reportes locales, registros forenses y nuevas evaluaciones de daños.

Ronald Rangel
Ronald Rangel
Comunicador social y periodista con más de 30 años de experiencia. Experto en medios digitales y director fundador de VOZCARIBE.COM. Su trayectoria incluye trabajos en medios nacionales e internacionales, además de reconocimientos y galardones por sus historias.

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