Agro

¿Flores más verdes?, así es la nueva forma de cultivo floricultor sostenible

Las flores colombianas son apreciadas en los mercados internacionales por su gran calidad.
Gracias a la innovación, la tecnología y las buenas prácticas agrícolas, es posible disponer en cerca de 100 países distintas flores colombianas de excepcional calidad.

La ola floral en Colombia está en expansión y parte de su éxito (en 2022 se exportaron 6,5 millones de toneladas por San Valentín) se debe al uso de alternativas de protección de cultivo más limpias, que garantizan su progreso y un menor impacto al medio ambiente. Se trata de un sector que está rigurosamente regulado por la normativa americana y europea, y que opera bajo altos estándares de calidad.

Es por eso que conocer todo lo que está detrás de la producción de las flores colombianas genera mayor confianza y productos excepcionales. “La floricultura del futuro debe ser sostenible y, en este contexto, la investigación, la tecnología, las nuevas técnicas y los descubrimientos se hacen imprescindibles para ofrecerle al mundo un producto bello, capaz de adoptar un equilibrio entre la agricultura y el ecosistema”, señaló Adriana Viloria, líder de la categoría de fungicidas, insecticidas y soluciones biológicas de Corteva Agriscience.

Flores colombianas, un producto de exportación de primer nivel.

Es en este camino que los productos fitosanitarios de química verde y los biológicos se convierten en una buena opción para aumentar las más de 2.000 hectáreas que hoy cuentan con certificación Florverde Sustainable Flowers.

Este es el estándar más completo del mercado, basado en más de 20 años de experiencia en el desarrollo, promoción e implementación responsable de prácticas sostenibles de agricultura, y que ha llevado a que un 40% de las exportaciones estén certificadas bajo este sello.

La floricultura colombiana, pionera en innovación

De acuerdo con Viloria, los floricultores son pioneros en tecnología e innovación, y cada vez están más interesados en adoptar alternativas respetuosas y eficientes con los recursos naturales. Esto permite tener una flor que cumple con estándares de calidad muy altos, sana y con menor carga química, pero que -al tiempo- combata plagas y enfermedades que son de importancia económica en este tipo de cultivos y que se generan como consecuencia del cambio climático.

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“Combinar las soluciones convencionales de protección de cultivos con nuevas alternativas medioambientales favorables -como los biológicos- es la ruta que queremos seguir construyendo con nuestros exportadores”, indicó.

Y es que la demanda de productos biológicos está aumentando rápidamente en la medida en que los productores buscan herramientas que complementen las tecnologías de protección de cultivos, y así abordar algunos de los desafíos más difíciles asociados al cambio climático y la seguridad alimentaria. De hecho, se espera que el mercado global de productos biológicos se expanda más de tres veces para 2035, pasando de US$ 9.000 millones a US$ 30.000 millones.

La apuesta de los floricultores por un futuro en equilibrio

Los floricultores se enfrentan todos los días a diferentes retos en su negocio con las exigencias de producción, sostenibilidad económica y ambiental y las necesidades comerciales y de los consumidores. Mientras tanto, el agua, el aire y el suelo en sus cultivos deben permanecer en equilibrio, con organismos y elementos que mantengan las condiciones adecuadas.

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