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Tecnología vs. Cabañuelas: así se transforma el agro en la era de la Inteligencia Artificial

Sensores, drones, inteligencia artificial y boletines agroclimáticos ya se utilizan en Colombia para anticipar plagas, mejorar la fertilización y reducir pérdidas. El desafío es que estas herramientas lleguen también a los pequeños productores de la Región Caribe.

El clima dejó de ser una variable imposible de seguir

Para un productor, sembrar o no sembrar puede depender de unas pocas semanas de lluvia, una ola de calor o la aparición temprana de una plaga. Durante años, muchas decisiones se tomaron con base en la experiencia, la observación del cielo y el comportamiento tradicional de las temporadas. De hecho, la contumbre en los campos del Caribe indica que los agricultores esperaban los primeros días del mes de enero de cada año para ‘predecir’ la situación climática de cada uno de los meses subsiguientes, algo conocido en la tradición oral como las cabañuelas, inmortalizado en un alegre canto vallenato de los Hermanos Zuleta.

Hoy existen herramientas que permiten combinar datos de suelo, humedad, temperatura, imágenes satelitales y pronósticos climáticos. No eliminan el riesgo, pero ayudan a reducir la incertidumbre.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales produce boletines agroclimáticos, pronósticos y alertas tempranas que pueden orientar decisiones sobre siembra, riego, fertilización y manejo de cultivos. En la Región Caribe, esta información puede ser especialmente útil frente a las variaciones de lluvia y temperatura.

En ese contexto, los seguros agropecuarios contra eventos climáticos aparecen como una herramienta complementaria para reducir el impacto económico de una pérdida.

Drones para detectar enfermedades antes de que se extiendan

Una de las aplicaciones más concretas está en la vigilancia fitosanitaria. El Instituto Colombiano Agropecuario, con apoyo de la cooperación alemana, incorporó drones multiespectrales y equipos de análisis para monitorear cultivos de banano y plátano.

Estas aeronaves pueden identificar cambios en la vegetación que no siempre son visibles a simple vista. La información sirve para ubicar zonas afectadas, priorizar visitas técnicas y detectar señales tempranas de enfermedades como el Fusarium R4T.

El ICA explica que la teledetección permite obtener información sobre la condición de los cultivos de manera más rápida y continua. La herramienta no reemplaza al agrónomo: le permite llegar con más información y concentrar mejor el trabajo de campo.

Inteligencia artificial para leer el suelo

La inteligencia artificial también comienza a utilizarse para estimar la calidad del suelo, identificar necesidades de fertilización y apoyar la adaptación de los cultivos al cambio climático.

AGROSAVIA ha presentado herramientas que combinan imágenes, sensores y análisis de datos para ayudar a los productores y asistentes técnicos a tomar decisiones más precisas.

“El objetivo es contar con un asistente que acompañe al agrónomo en campo, facilitando recomendaciones de fertilización con inteligencia y precisión”.

La afirmación fue hecha por el investigador César Vargas durante un foro sobre inteligencia artificial aplicada al agro, según AGROSAVIA.

El beneficio potencial es concreto: aplicar fertilizante solo donde se necesita puede reducir costos, evitar desperdicios y disminuir el impacto sobre el suelo y las fuentes de agua.

El reto es que la tecnología no se quede en las grandes fincas

El principal obstáculo no es únicamente tecnológico. También tiene que ver con conectividad, capacitación, financiación y acompañamiento técnico.

Una plataforma que entregue datos climáticos sirve de poco si el productor no puede consultarla, no entiende sus alertas o no cuenta con recursos para actuar. Tampoco basta con tener drones si la información no llega a una persona capaz de traducirla en una decisión concreta.

El riesgo es que la agricultura digital termine ampliando la brecha entre grandes empresas agroindustriales y pequeños campesinos. Para evitarlo, los programas públicos y privados deberían priorizar herramientas sencillas, formación local y acceso colectivo a los equipos.

Una oportunidad para la Región Caribe

En departamentos como Córdoba, Sucre, Magdalena, Cesar y La Guajira, las variaciones de lluvia y temperatura pueden afectar cultivos, ganadería y disponibilidad de agua.

La información agroclimática podría ayudar a decidir cuándo sembrar, qué variedades utilizar, cómo proteger los animales y cuándo activar un seguro frente a pérdidas. También puede ser útil para anticipar problemas de abastecimiento y evitar que una emergencia climática termine golpeando los precios de los alimentos.

El campo colombiano no puede controlar el clima, pero sí puede mejorar la información con la que toma decisiones.

La pregunta ya no es si la tecnología llegará al agro, sino quién tendrá acceso a ella y si sus beneficios alcanzarán también a los pequeños productores.

Ronald Rangel
Ronald Rangel
Comunicador social y periodista con más de 30 años de experiencia. Experto en medios digitales y director fundador de VOZCARIBE.COM. Su trayectoria incluye trabajos en medios nacionales e internacionales, además de reconocimientos y galardones por sus historias.

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