Colombia superó el umbral de los 4.600 megavatios (MW) de nueva capacidad renovable, pero el récord necesita una lectura más cuidadosa que la ofrecida por los comunicados oficiales. Una parte importante de la capacidad solar todavía está en pruebas, el desarrollo eólico sigue rezagado y las dos cifras divulgadas por el Ministerio de Minas y Energía y la UPME no miden exactamente lo mismo.
El Ministerio de Minas y Energía informó que, con corte al 17 de julio de 2026, el país tenía 4.626,73 MW instalados en proyectos solares y eólicos. Tres días después, la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) elevó el balance a 4.654,31 MW y aseguró que el 74,19 % de la capacidad del Sistema Interconectado Nacional provenía de fuentes hidráulicas, solares y eólicas.
El récord tiene una letra pequeña
La diferencia de 27,58 MW entre ambos anuncios no significa necesariamente que una de las entidades esté equivocada: los cortes fueron hechos en fechas distintas y el tablero del programa 6GW+ incluye tecnologías y estados operativos que el comunicado no explica con suficiente precisión.
El desglose del tablero de la UPME registra 4.580,89 MW solares, 41 MW eólicos y 32,42 MW de pequeñas centrales hidroeléctricas. La suma de esas tres fuentes da exactamente 4.654,31 MW. Sin embargo, la nota de prensa de la entidad presenta ese total como capacidad de proyectos “solares y eólicos”, aunque incorpora también las pequeñas hidroeléctricas.
La composición operativa también importa. De la capacidad fotovoltaica registrada, 3.386,22 MW están en operación y 1.194,67 MW permanecen en pruebas. Esto significa que aproximadamente el 26 % del volumen solar contabilizado todavía no ha completado su entrada en operación comercial.
“Hoy Colombia demuestra con cifras que la Transición Energética Justa avanza con resultados concretos. Contamos con una de las matrices eléctricas más limpias de América Latina”.
Indira Portocarrero, directora de la UPME, en el comunicado divulgado el 21 de julio de 2026.
Capacidad instalada no es lo mismo que energía generada
Un megavatio instalado indica la potencia máxima que una planta puede entregar bajo determinadas condiciones; no significa que produzca esa cantidad de manera permanente. La generación solar depende de la radiación disponible, la eólica de la velocidad del viento y ambas requieren redes capaces de transportar la electricidad hasta los centros de consumo.
La diferencia se aprecia en los reportes del operador del sistema. XM informó que al 31 de marzo de 2026 la capacidad efectiva neta del sistema ascendía a 21.287 MW y que la fuente solar representaba el 8,7 %. Para ese momento había 1.551,37 MW de distintas tecnologías aportando energía mientras cumplían pruebas iniciales.
En abril, el 86,75 % de la electricidad generada provino de fuentes renovables, pero la hidráulica aportó 77,41 %; la solar, 8,07 %, y la biomasa junto con la eólica, 1,27 %, según el balance mensual de XM. Por eso, el 74,19 % de capacidad “limpia” anunciado por la UPME no debe leerse como la participación constante de esas fuentes en la energía que llega diariamente a los usuarios.
El sol impulsa el salto; el viento del Caribe sigue rezagado
Más del 98 % de la nueva capacidad contabilizada por el programa 6GW+ corresponde a proyectos fotovoltaicos. La energía eólica apenas suma 41 MW en pruebas, pese al potencial que concentra La Guajira y a las expectativas que durante años han situado al departamento como epicentro de la transición energética colombiana.
Los retrasos obedecen, entre otros factores, a las consultas con comunidades, el licenciamiento y la falta de infraestructura de transmisión. Un ejemplo es Windpeshi, proyecto de 205 MW localizado entre Uribia y Maicao. Ecopetrol prevé que comience a operar en 2028, después de retomar el diálogo territorial y avanzar en los acuerdos de consulta previa.
El Caribe también ha sumado proyectos solares de gran escala y experiencias de autogeneración. En Atlántico entró en operación Guayepo, mientras en Cartagena la Universidad Tecnológica de Bolívar y Promigas desarrollaron una granja solar concebida como laboratorio académico. El avance regional, sin embargo, no resuelve por sí solo los cuellos de botella del servicio.
Más renovables no garantizan de inmediato facturas más baratas
La instalación de nuevos parques puede diversificar la matriz, reducir emisiones y disminuir la exposición del sistema a sequías prolongadas. Pero el valor final que pagan los hogares depende también de los contratos de compra, la transmisión, las pérdidas, la distribución, la comercialización y otros componentes regulatorios.
Por eso, el récord nacional convive con la inconformidad de los usuarios de la Costa. VOZCARIBE ya explicó por qué las tarifas de energía del Caribe incorporan problemas acumulados de inversión, pérdidas y regulación. Ninguno de esos factores desaparece automáticamente cuando se conecta una nueva planta solar.
En medio de esa discusión, el dirigente de Acopi César Uparela propuso que congresistas de la región gestionen 40 millones de dólares de un eventual crédito del Banco Interamericano de Desarrollo para infraestructura energética. Se trata de una solicitud gremial y no de recursos aprobados ni de una solución ya financiada.
La meta de 4 GW se superó, pero todavía faltan 1,35 GW para los 6 GW
El Gobierno destaca que el país pasó de cerca de 200 MW solares y eólicos en agosto de 2022 a más de 4.600 MW. El crecimiento es indiscutible y la meta intermedia de 4 GW fue superada. No obstante, el nombre del programa 6GW+ remite a una aspiración mayor: incorporar al menos 6 GW de fuentes solares, eólicas y pequeñas hidroeléctricas entre agosto de 2022 y agosto de 2026.
Con el balance actual de 4.654,31 MW, aún faltarían cerca de 1.345,69 MW para alcanzar ese umbral. La medición final deberá aclarar cuánta capacidad está en operación comercial, cuánta continúa en pruebas, qué parte puede transportar efectivamente la red y cuánto del crecimiento se traduce en energía confiable para los usuarios.
El avance renovable colombiano es una noticia de fondo. Su verdadera dimensión, sin embargo, no se mide solo por paneles instalados o anuncios oficiales, sino por proyectos que entren plenamente en servicio, redes que puedan recibirlos y beneficios verificables para territorios como el Caribe, donde abundan el sol y el viento, pero persisten las facturas altas y las dudas sobre la calidad del suministro.





