Una declaración del candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella ha encendido las redes y las calles del exilio cubano en Miami, desatando una ola de reacciones cargadas de rabia, esperanza y profunda indignación.
El controvertido abogado y líder del movimiento Defensores de la Patria publicó este miércoles un mensaje que ha dado la vuelta al mundo:
“Estados Unidos va a liberar a Cuba, y la mejor manera de hacerlo es convertirla en un Estado Libre Asociado, como Puerto Rico. No hay forma de reconstruir el desastre de más de 60 años de comunismo si no es bajo un esquema de estabilidad, institucionalidad y libertad real. Cuba ha sido la cabeza de la serpiente: el cerebro del comunismo en América Latina durante décadas… Ya cayó Venezuela, que era parte del cuerpo de esa serpiente. Pero la cabeza sigue viva: es Cuba.”
La propuesta, que busca atar el futuro de la isla a Estados Unidos bajo un modelo de asociación similar al de Puerto Rico, ha sido recibida con mezcla de furia y frustración por amplios sectores del exilio cubano y de la población dentro de la isla.
El exilio cubano en Miami hierve de indignación
Líderes históricos del exilio, activistas y miles de cubanos que han perdido familiares, propiedades y la propia patria bajo el yugo castrista, han expresado su molestia ante lo que muchos consideran una “humillación” o una salida “demasiado cómoda” para el régimen.
Orlando Gutiérrez Boronat, uno de los más respetados líderes de la resistencia cubana, coordinador del Directorio Democrático Cubano y figura clave de la Asamblea de la Resistencia Cubana, ha sido de las voces más firmes en estos debates. Aunque no ha emitido aún una declaración exclusiva sobre las palabras exactas de De la Espriella, Gutiérrez Boronat y otros dirigentes de la Asamblea de la Resistencia Cubana han insistido durante años que la única solución aceptable es la liberación total y sin pactos con los herederos del castrismo, y que cualquier transición debe partir de la voluntad soberana del pueblo cubano, sin imposiciones externas que parezcan vender la dignidad nacional.
En las redes y en los cafecitos de Little Havana y Hialeah, el sentimiento que más se repite es: “¿Después de 67 años de sufrimiento, miseria y represión, ahora nos quieren convertir en un territorio más de Estados Unidos? ¿Eso es la libertad que nos ofrecen?”
Muchos exiliados consideran que la propuesta, aunque nace de un evidente hartazgo anticomunista, ignora el profundo sentimiento patriótico de los cubanos y parece tratar a Cuba como un botín que se puede “asociar” o entregar, en lugar de reconocer el derecho del pueblo a reconstruir su nación con dignidad plena.
Al mismo tiempo, una petición en Change.org que va aún más lejos —exigiendo la anexión directa de Cuba como el estado 51 de Estados Unidos— sigue sumando firmas (ya supera las 15 mil). Impulsada por activistas como Albert Fonseca y Alberto Ortega, esta iniciativa refleja el extremo cansancio de una parte del exilio que ya no cree en transiciones “suaves” ni en promesas del régimen.
Dentro de la isla también hay rechazo y desconcierto
Aunque la represión impide manifestaciones abiertas, mensajes que logran filtrarse desde Cuba muestran indignación similar. Muchos cubanos dentro de la isla, agotados por el hambre, los apagones y la falta de futuro, se preguntan con rabia: “¿Tanto luchamos contra la dictadura para terminar siendo un estado yanqui? ¿O es que ya no queda otra salida después del desastre total que nos dejaron los Castro y Díaz-Canel?”
Choque político en Colombia
La declaración de De la Espriella también provocó un fuerte cruce con el presidente colombiano Gustavo Petro, quien le respondió con ironía: “¿Es firme por la Patria o firme por Miami?”. El candidato no se quedó callado y contestó: “¡Firme contra ti, bandido!”.
Mientras tanto, sectores de izquierda en América Latina ya califican la idea de “anexionista” e “imperialista”, y la usan para atacar a toda la derecha regional.
¿Solución desesperada o traición a la soberanía?
La propuesta de De la Espriella ha puesto sobre la mesa una pregunta incómoda que divide al exilio y a los cubanos de buena fe: ¿Después de más de seis décadas de destrucción total causada por el comunismo, es posible reconstruir Cuba sin un marco institucional externo fuerte? ¿O cualquier fórmula que involucre ceder soberanía a Estados Unidos representa una nueva humillación para un pueblo que ya ha sufrido demasiado?
Lo que sí es claro es que la indignación es real y profunda. Tanto en Miami como en las calles silenciosas de La Habana, Santiago o Camagüey, miles de cubanos sienten que han sido llevados al límite: hartos del régimen, pero también celosos de lo poco que les queda de dignidad nacional.
¿Qué opinas tú? ¿Es esta propuesta una salida realista tras el fracaso rotundo del comunismo, o una ofensa inaceptable a la soberanía cubana?
En Voz Caribe seguiremos informando sobre este debate que sacude al exilio y a toda la nación cubana.





