A menos de 24 horas de que Colombia abra las urnas, la encuesta más reciente disponible sobre las presidenciales —el Latam Pulse Mayo 2026 de AtlasIntel y Bloomberg, publicada este mes con 4.629 personas encuestadas y margen de error de un punto porcentual— pone sobre la mesa lo que el ruido de las últimas semanas ocultó: Paloma Valencia, senadora del Centro Democrático, llegó al 24,1% de intención de voto en primera vuelta, separada de Abelardo de la Espriella por apenas seis décimas. Una diferencia que, dentro del margen de error, es estadísticamente inexistente.
En términos simples: esta encuesta dice que los dos están empatados, y que cualquiera de los dos puede ser el nombre que acompañe a Iván Cepeda en el balotaje de junio. Para Valencia, que fue declarada muerta políticamente por buena parte de la prensa en las últimas semanas, ese dato es mucho más que un número: es la verificación técnica, fresca y de este mes, de que su candidatura está más viva de lo que las narrativas de cierre de campaña quisieron hacer creer.
El techo que De la Espriella no logró romper
El recorrido de De la Espriella en la campaña tuvo una curva clara: pasó de poco más del 20% a más del 30% en pocas semanas, consolidándose como el candidato preferido por una derecha que se decantó por un perfil más cercano a las figuras de Trump, Milei y Bukele. Pero ese ascenso no fue lineal ni sostenido en todas las mediciones.
El Latam Pulse Mayo 2026 de Bloomberg lo registró en 24,7%, prácticamente empatado con Valencia, lo que indica que en su medición más reciente el voto opositor no estaba consolidado en ninguno de los dos. Lo que vino después, según analistas consultados por distintos medios, sugiere que el candidato cordobés pudo haber encontrado un límite en su capacidad de crecer.
El analista Víctor Muñoz, cofundador de Guarumo, señaló que en las mediciones digitales de las últimas semanas la campaña de De la Espriella generó muchas más interacciones, y que regiones como la Costa Caribe están siendo absolutamente decisivas para él.
Sin embargo, varios analistas políticos advierten que ese impulso digital no necesariamente se traduce en votos consolidados el día de la elección, y que el elector de derecha en Colombia históricamente ha tenido comportamientos de última hora que las encuestas no logran capturar con precisión. La pregunta que queda abierta es si De la Espriella ya consumió su base natural o si tiene margen para crecer este domingo.
Por qué Paloma todavía puede llegar a segunda vuelta
El propio Víctor Muñoz reconoció que, aunque los números indican que Valencia se habría estancado en el crecimiento que mostró tras ganar la consulta interpartidista, no está totalmente descartado que pase a segunda vuelta, pues podría remontarle a De la Espriella en una semana decisiva, con regiones como la Costa y Antioquia como claves.
Esa lectura cobra fuerza cuando se contrasta con lo que el Latam Pulse de Bloomberg registró este mayo: un empate técnico entre los dos candidatos que las mediciones de otras firmas no necesariamente deshicieron, sino que redibujaron con muestras y metodologías distintas.
Las encuestas consistentemente han mostrado el liderazgo de Cepeda y que habrá segunda vuelta, con la incógnita concentrada en quién es el otro candidato que pasa al balotaje. En ese escenario abierto, el voto uribista y el voto opositor duro —cuya magnitud real solo se conocerá esta noche— pueden inclinar la balanza hacia Valencia si una parte del elector antipetrista decide en el último momento que la candidata del Centro Democrático es una apuesta más segura para ganarle a Cepeda en junio. Las encuestas de Guarumo y Ecoanalítica proyectaron que Valencia derrotaría a Cepeda en segunda vuelta por 44,8% contra 39,9%, un margen que la campaña uribista ha agitado como su principal argumento de cierre.

Las fortalezas que las encuestas no siempre reflejan
Detrás del número hay una arquitectura política que De la Espriella no tiene. Valencia obtuvo más de tres millones de votos en la Gran Consulta por Colombia, superando incluso la votación que sacó Iván Cepeda en su propia consulta, y cuenta con el respaldo del segundo partido más votado en el Congreso, además del apoyo de los ocho candidatos que compitieron junto a ella en esa jornada.
Eso se traduce en maquinaria territorial, en testigos electorales, en redes de movilización que un candidato independiente lanzado por firmas, como De la Espriella, sencillamente no puede replicar el día de la votación. El expresidente Álvaro Uribe pidió públicamente votar por Valencia, destacando su firmeza y transparencia, mientras que el director del Nuevo Liberalismo, Juan Manuel Galán, aseguró que la senadora representa una alternativa capaz de unir sectores políticos y enfrentar al progresismo, y que es la candidata que suma y no divide.
A ese respaldo orgánico se suma un argumento electoral que su campaña no ha dejado de repetir: Valencia es la candidata con mayor margen demostrado para derrotar a Cepeda en segunda vuelta. Con un caudal de votos grande que puede seguir creciendo y la maquinaria del Centro Democrático detrás, Valencia podría capitalizar los votos del centro logrados por Juan Daniel Oviedo, la sorpresa de la consulta, y desbaratar la aspiración de De la Espriella. En una elección donde el antipetrismo es el motor del voto opositor, ese argumento tiene peso real: el elector que quiere que Cepeda pierda en junio tiene razones concretas para apostar por ella antes que por el abogado cordobés.
Los resultados empezarán a conocerse este domingo, cuando la Registraduría Nacional inicie el preconteo. La distancia de 0,6 puntos que el Latam Pulse Mayo 2026 registró entre De la Espriella y Valencia puede ser hoy mucho mayor. Eso es lo que hace que este domingo sea, más allá de las encuestas, una jornada abierta.





