Una antigua guardería militar dentro del Batallón Paraíso, en el norte de Barranquilla, se transforma a contrarreloj en sede permanente de la Presidencia de la República. Las imágenes de la remodelación muestran una fachada blanca con columnas, cuadrillas trabajando en varios frentes y el uso de sistemas livianos en las adecuaciones. La escena ya tiene un apodo político: la “Casa Blanca de drywall”.
La expresión fue lanzada por la representante María Fernanda Carrascal para burlarse del diseño y del plan del presidente electo Abelardo De la Espriella de despachar desde la capital del Atlántico. Pero detrás de la sátira hay una discusión más seria que el material de las paredes: la obra avanza sin que se conozca públicamente cuánto cuesta, quiénes aportaron, qué entidad recibió las donaciones y bajo qué instrumentos administrativos se incorporarán esos bienes a una instalación militar.
El drywall se convirtió en símbolo de la carrera contra el 7 de agosto
El drywall —un sistema de construcción en seco utilizado ampliamente para divisiones, cielos rasos y revestimientos interiores— permite ejecutar espacios con mayor rapidez que la mampostería tradicional. Su desempeño no depende únicamente de la placa visible, sino del conjunto de perfiles, fijaciones, aislamiento y especificaciones de resistencia al fuego, humedad, impacto y acústica.
Por eso, el uso del material no demuestra por sí mismo que la sede sea precaria ni de mala calidad. Sí encaja, sin embargo, con el cronograma extraordinariamente apretado: la instalación debe quedar lista antes de la posesión presidencial del 7 de agosto. Caracol Radio informó que más de 400 personas estarían trabajando en jornadas que llegan hasta las 11:00 de la noche y que el avance rondaría el 80 %.
La intervención no corresponde a levantar desde cero una nueva casa presidencial. Se trata de la adecuación de una edificación existente que funcionó como guardería militar y que ahora tendrá despacho, oficinas, salas de reuniones, redes eléctricas y zonas de seguridad. También se intervienen accesos, parqueaderos, jardines y una alameda hacia la Vía 40.
La fachada blanca encendió la comparación
Las columnas blancas de la entrada y la composición simétrica del edificio alimentaron comparaciones en redes con la Casa Blanca de Washington. No hay evidencia de que exista un proyecto oficial para replicar la residencia presidencial estadounidense; esa semejanza es una lectura política y visual de la fachada.
“Seremos el hazmerreír del mundo por 4 años. Aquí la versión de la Casa Blanca en drywall para que el megalómano Abelardo teletrabaje desde Barranquilla. Estarán orgullosos sus votantes”.
María Fernanda Carrascal, representante a la Cámara, en una publicación en X recogida por medios nacionales.
El comentario llevó la discusión hacia la estética, pero otros dirigentes de oposición la trasladaron a la austeridad, el costo de la remodelación y la conveniencia de instalar el despacho presidencial dentro de una guarnición militar. Carlos Carrillo calificó el lugar como un “palacete de utilería”, mientras Gloria Flórez preguntó públicamente de dónde proviene el dinero.
Donaciones privadas, pero todavía sin una cuenta detallada
El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, ha inspeccionado las obras y reconoció que la administración departamental coordina apoyos de particulares. Según los reportes conocidos, empresarios habrían contribuido con vidrios, pisos, jardines y otros materiales. También se ha informado que Air-e habría suministrado subestaciones eléctricas.
“Nosotros no hemos invertido, pero sí hemos coordinado una serie de procesos de apoyos que han dado algunos privados”.
Eduardo Verano, gobernador del Atlántico, según declaración publicada por El Espectador.
Que existan aportes privados no elimina la obligación de transparencia. Una obra dentro de un inmueble público exige identificar con precisión quién recibe cada donación, cómo se valora, qué acto la acepta, cómo ingresa al inventario estatal y qué responsabilidades de mantenimiento o garantía quedan vigentes. Hasta ahora no se ha divulgado un listado integral de aportantes, materiales, avalúos, contratistas o supervisores.
La opacidad resulta más llamativa porque De la Espriella aún es presidente electo y no ejerce funciones en nombre del Estado. La pregunta, entonces, no es solo quién pone los materiales, sino qué entidad pública los está recibiendo y bajo cuál procedimiento. El Colombiano también planteó estas dudas jurídicas al advertir que no se conoce el acto administrativo que formalice el carácter presidencial de la sede.
Una sede militar que se vuelve centro de poder
El gobernador Verano ha defendido la adecuación como una oportunidad para que Barranquilla albergue decisiones nacionales. Durante una visita al complejo afirmó que la ciudad debe tener espacios “tecnológicamente bien dotados” y con las facilidades que necesita la Presidencia. La inspección fue reportada por El Heraldo el 20 de julio.
El presidente electo confirmó después que tanto el Batallón Paraíso como el Palacio de la Aduana funcionarán como sedes permanentes de la Presidencia en Barranquilla. La decisión se integra a su promesa de desconcentrar el poder de Bogotá, convertir la Casa de Nariño en museo y utilizar el Palacio de San Carlos como despacho en la capital. VOZCARIBE ya explicó el alcance inicial del Gobierno desde Barranquilla y analizó los beneficios y riesgos de una capital alterna.
Las cinco respuestas que todavía hacen falta
- Costo total: cuánto valen las adecuaciones interiores, exteriores, eléctricas, tecnológicas y de seguridad.
- Aportantes: qué empresas o personas donaron materiales, servicios o mano de obra y cuál es el valor de cada contribución.
- Receptor público: qué entidad aceptó formalmente las donaciones y cómo serán registradas.
- Responsables técnicos: quién diseñó, ejecuta, supervisa y certifica la obra y el desempeño de los sistemas instalados.
- Operación futura: cuánto costará mantener la sede, movilizar funcionarios y garantizar la seguridad presidencial entre Barranquilla y Bogotá.
El drywall puede acelerar una remodelación; no puede cubrir los vacíos de información. Antes de que el nuevo presidente ocupe el despacho, el Gobierno entrante, la Gobernación del Atlántico, el Ejército y las entidades involucradas deberían publicar la trazabilidad completa de una intervención que se ejecuta sobre patrimonio estatal y que será uno de los símbolos más visibles del nuevo poder presidencial.
Nota de verificación: los reportes periodísticos consultados coinciden en el uso de materiales livianos, la intervención de una antigua guardería, el trabajo de cientos de operarios y la participación de privados. A la fecha de elaboración de esta nota no se conocía un informe oficial consolidado con presupuesto, contratos, donantes, avalúos y actos de aceptación. La comparación con la Casa Blanca corresponde a una expresión política, no a una denominación oficial del proyecto.





