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Colombia se llenó de Tesla: el Model Y ya es el carro más vendido y desató una guerra de precios

La camioneta eléctrica de $119,9 millones concentra cerca del 85 % de las ventas de Tesla y ya supera al Kia Picanto, la Renault Duster y la Mazda CX-30. Su éxito obligó a más de 30 eléctricos e híbridos a revisar sus precios, pero también produjo retrasos, una intervención de la SIC y dejó al descubierto la falta de cargadores y servicio técnico fuera de Bogotá y Medellín.

Lo que está ocurriendo con Tesla en Colombia ya no puede explicarse como una moda entre compradores atraídos por la tecnología o por la figura de Elon Musk. La marca estadounidense está provocando uno de los mayores revolcones que haya experimentado el mercado automotor nacional en muchos años.

El dato que resume la magnitud del fenómeno es contundente: el Tesla Model Y fue el carro nuevo más vendido de Colombia durante julio y también ocupa el primer lugar en el acumulado de 2026, por encima de modelos populares y tradicionalmente dominantes como el Kia Picanto, la Renault Duster y la Mazda CX-30.

No se trata de un automóvil urbano barato, de un modelo ensamblado en el país ni de un vehículo de combustión. El líder actual del mercado colombiano es una camioneta completamente eléctrica cuyo precio comienza en $119.990.000.

Más de 10.000 Model Y matriculados en siete meses

Durante julio se matricularon 28.633 vehículos nuevos en Colombia, un 20 % más que en el mismo mes de 2025. En los primeros siete meses del año se acumularon 186.253 registros, con un crecimiento del 44,5 %. Los eléctricos fueron el segmento más dinámico: aumentaron 211 % en julio y alcanzaron 4.870 unidades, mientras los híbridos crecieron 23,2 %, hasta 9.410 matrículas.

En medio de esa expansión, el Model Y registró 1.795 unidades solamente en julio, frente a 1.022 del Kia Picanto, 983 de la Renault Duster, 805 de la Mazda CX-30 y 801 del Kia K3.

Entre enero y julio, el modelo de Tesla llegó a 10.259 matrículas, equivalentes al 5,5 % de todo el mercado automotor nacional. La marca, por su parte, acumuló 12.061 vehículos registrados y pasó de una presencia marginal en 2025 a instalarse entre las cinco de mayor participación durante julio.

Esto significa que el Model Y concentra cerca del 85 % de todas las ventas de Tesla en Colombia. El Model 3, aunque también ha tenido una entrada significativa, aparece bastante más lejos.

El caso es excepcional: por primera vez un vehículo eléctrico de este precio consigue dominar de manera sostenida un mercado que durante décadas estuvo encabezado por carros pequeños, camionetas de combustión y modelos respaldados por extensas redes de concesionarios.

¿Realmente hay que esperar tres o cuatro meses?

La respuesta requiere una precisión: sí hubo compradores que esperaron cuatro, cinco y hasta seis meses, pero ese no es necesariamente el plazo de todos los pedidos realizados actualmente.

Tesla inició oficialmente su operación en Colombia en noviembre de 2025. Los primeros compradores recibieron estimaciones de entrega para febrero o marzo de 2026, pero una parte importante de esos vehículos no llegó dentro de los plazos inicialmente comunicados.

La Superintendencia de Industria y Comercio revisó cerca de 23.700 pedidos realizados entre noviembre de 2025 y marzo de 2026 y encontró que más de 1.800 vehículos que debían entregarse entre febrero y marzo todavía estaban pendientes en abril.

Ante esa situación, la SIC ordenó a Tesla aclarar los tiempos de entrega, evitar que fechas tentativas fueran presentadas como definitivas, informar adecuadamente las condiciones de garantía, corregir posibles confusiones sobre la infraestructura de carga y fortalecer sus mecanismos de atención al consumidor.

La demanda inicial, en otras palabras, desbordó la capacidad logística de la compañía.

Actualmente, el configurador muestra para algunas versiones del Model Y plazos estimados más cortos, alrededor de cuatro a ocho semanas. Sin embargo, Tesla advierte que la fecha depende de la configuración, la fabricación, la logística y la ubicación, y que puede cambiar después de efectuado el pedido.

Hay una segunda advertencia que el comprador debe conocer: el acuerdo colombiano de pedido establece que la fecha informada es estimada y contempla que la entrega podría tardar hasta 12 meses. Si supera ese plazo sin un acuerdo adicional, el consumidor puede terminar el contrato y solicitar la devolución de las sumas pagadas. Ese es un máximo contractual, no el tiempo habitual anunciado por la empresa.

Por eso sería impreciso afirmar que toda persona que compre un Tesla debe esperar cuatro meses. Lo correcto es señalar que la primera ola de pedidos produjo demoras de varios meses, obligó a intervenir a la SIC y que, aunque los plazos anunciados se han reducido, la fecha continúa siendo estimada.

¿Cuánto cuesta actualmente un Tesla en Colombia?

Tesla comercializa oficialmente en el país el sedán Model 3 y la camioneta Model Y, con los siguientes precios base:

ModeloVersiónPrecio base
Model 3Premium, tracción trasera$114.990.000
Model 3Premium, tracción integral$139.990.000
Model 3Performance$164.990.000
Model YPremium, tracción trasera$119.990.000
Model YPremium, tracción integral$144.990.000

Los valores corresponden a los configuradores de Tesla para Colombia y pueden cambiar sin previo aviso.

Al precio base pueden agregarse pinturas especiales, interior blanco y negro, rines opcionales, matrícula, SOAT y otros conceptos. La tarifa para iniciar la orden no es reembolsable.

También se ofrece como adicional la llamada Capacidad Full Self-Driving, pero no debe presentarse como si el vehículo pudiera circular autónomamente y sin vigilancia en Colombia. Tesla aclara que las funciones habilitadas requieren supervisión activa del conductor, no convierten al carro en autónomo y su disponibilidad depende del desarrollo tecnológico y de las autorizaciones regulatorias de cada país.

El “efecto Tesla” puso a bajar los precios

La llegada de Tesla ejerció una presión inmediata sobre el mercado.

La empresa entró con un sistema de venta directa, sin la estructura tradicional de concesionarios, y ubicó el Model Y en $119,9 millones. Con ese precio quedó por debajo de varios eléctricos y algunos híbridos que ofrecían menor autonomía, potencia o equipamiento.

Un seguimiento sectorial documentó reducciones en alrededor de 32 modelos eléctricos e híbridos desde finales de 2025. Entre las más significativas estuvieron las siguientes:

ModeloRebaja aproximada
Porsche TaycanMás de $80 millones
BYD Tang EVCerca de $50 millones
Kia EV3Cerca de $40 millones
Renault Mégane E-TechAproximadamente $33 millones
BMW iX1Cerca de $25 millones
Hyundai Kona LimitedCerca de $22 millones
Jeep Avenger eléctricoAlrededor del 20 %

El caso más evidente fue el Kia EV3, que pasó de rondar los $160 millones a ubicarse cerca de los $119 millones, exactamente en la franja de entrada del Model Y.

La reacción también alcanzó a modelos de menor precio y a los híbridos. Vehículos como el GWM Ora 03, el JAC E30X, el MG4 Urban, el Suzuki Dzire híbrido y varias referencias de Chery y Haval recibieron descuentos, bonos o ajustes de lista durante 2026.

Sin embargo, atribuir todas las rebajas exclusivamente a Tesla sería una simplificación.

En la caída también influyeron la apreciación del peso frente al dólar, la ofensiva comercial de los fabricantes chinos, los menores costos internacionales de las baterías, el aumento en los volúmenes de importación, los bonos temporales de los concesionarios y la necesidad de liquidar inventarios adquiridos a precios más altos.

El llamado “efecto Tesla” describe bien el detonante y el nuevo punto de referencia impuesto al mercado, pero no explica por sí solo toda la reducción.

Una guerra que beneficia al comprador, pero castiga al propietario

La guerra de precios tiene dos caras.

Para quien está buscando carro nuevo, la competencia amplió la oferta y permitió acceder a eléctricos mejor equipados por valores considerablemente menores a los observados hace un año.

Para quien ya había comprado, el panorama puede ser diferente.

Cuando el precio de un vehículo nuevo cae $20 millones, $30 millones o incluso más, el valor del mismo modelo en el mercado de usados también debe corregirse. El ajuste afecta especialmente a quienes importaron un Tesla por cuenta propia antes de la llegada oficial de la marca y pagaron cifras muy superiores.

También perjudica a propietarios de eléctricos de otras marcas que compraron antes de las rebajas. Un experto consultado por El Colombiano advirtió que la competencia es positiva para los compradores en el corto plazo, pero acelera la pérdida de valor de los vehículos ya adquiridos.

Tesla, por tanto, no solamente redujo el costo de entrar a la movilidad eléctrica: también pudo disminuir el precio de reventa de muchos carros que ya estaban circulando.

La gran contradicción: los carros llegan más rápido que los cargadores

El crecimiento de las ventas no está avanzando al mismo ritmo que la infraestructura necesaria para sostenerlas.

Tesla registra actualmente Superchargers propios únicamente en Bogotá y Medellín. La página oficial de la empresa no muestra estaciones de este tipo en Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Valledupar, Montería, Sincelejo ni en ninguna otra capital del Caribe colombiano.

La situación obliga al propietario de la región a depender principalmente de la carga residencial, de redes operadas por terceros y de una planeación más cuidadosa para realizar viajes intermunicipales.

La carga nocturna en la vivienda puede resolver buena parte del uso cotidiano, pero no todos los edificios o conjuntos cuentan con instalaciones eléctricas adecuadas. La adaptación de parqueaderos también puede requerir autorizaciones de la copropiedad, obras, cableado especial y revisión de la capacidad del transformador.

El problema se vuelve más evidente en carretera, donde la cantidad, potencia, disponibilidad y compatibilidad de los cargadores todavía varía considerablemente.

Servicio y reparaciones, otro reto para el Caribe

La posventa presenta una concentración similar.

Tesla ofrece diagnóstico remoto mediante su aplicación y puede resolver determinados procedimientos con servicio móvil. Sin embargo, la propia compañía informa que sus centros de servicio en Colombia se encuentran actualmente en Bogotá y Medellín. También señala que, por ahora, los vehículos comprados directamente a la marca deben registrarse en alguna de esas dos ciudades.

Para un usuario de Barranquilla, Cartagena o Santa Marta, una reparación compleja, un choque que comprometa la carrocería o la necesidad de reemplazar una pieza especializada puede implicar mayores desplazamientos y tiempos de espera que los habituales en marcas con redes nacionales consolidadas.

La garantía básica cubre cuatro años u 80.000 kilómetros. La batería y la unidad de tracción tienen una cobertura de ocho años: hasta 160.000 kilómetros en las versiones de tracción trasera y hasta 192.000 kilómetros en las de tracción integral, con un mínimo del 70 % de retención de capacidad durante el periodo cubierto.

Son garantías competitivas, pero su utilidad práctica también depende de que el propietario pueda acceder oportunamente a diagnóstico, repuestos y reparación.

Tesla cambió las reglas, pero ahora debe construir el ecosistema

El éxito del Model Y demuestra que una parte importante de los colombianos estaba dispuesta a comprar carros eléctricos, siempre que encontrara una combinación convincente de precio, autonomía, tecnología y reconocimiento de marca.

Tesla encontró ese punto y obligó al resto del mercado a reaccionar.

El resultado inmediato es favorable para los compradores: más competencia, precios menores y una oferta electrificada mucho más amplia. Pero el fenómeno también dejó retrasos en las entregas, compradores inconformes, depreciaciones aceleradas y una infraestructura que sigue concentrada en las dos principales ciudades del interior.

En el Caribe colombiano, donde todavía no existen Superchargers oficiales ni centros propios de servicio Tesla, el comprador debe mirar más allá de la pantalla central, la aceleración y el ahorro de combustible.

El Model Y ya ganó la carrera de las matrículas. El próximo desafío será demostrar que la red de carga, el servicio técnico y la logística también pueden llegar a la velocidad con la que se están vendiendo los carros.

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