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Barranquilla entra en la agenda del nuevo poder, pero… ¿y los apagones, qué?

La promesa de convertir a Barranquilla en una capital alterna de Colombia llega acompañada de una contradicción difícil de ignorar: la ciudad que aspira a convertirse en nuevo centro del poder nacional todavía enfrenta interrupciones, apagones prolongados y una red eléctrica sometida a presión.

El problema no se limita al barrio La Pradera, donde habitantes denunciaron cinco días consecutivos sin servicio y bloquearon la vía hacia Juan Mina. Reportes recientes y programaciones de Air-e muestran afectaciones en distintos sectores de Barranquilla y en municipios de su área metropolitana, entre ellos Soledad, Malambo y Puerto Colombia.

La crisis no cabe en un solo barrio

La protesta de La Pradera volvió visible una situación que se repite en otros puntos de la capital del Atlántico. Según Caracol Radio, los habitantes del sector bloquearon la vía al corregimiento de Juan Mina después de permanecer varios días sin energía.

Al mismo tiempo se han registrado trabajos e interrupciones en sectores del suroccidente, el norte y el suroriente de Barranquilla. La programación divulgada para comienzos de agosto incluyó barrios como La Paz, Ciudad Modesto, Por Fin, La Chinita, El Ferry, Primero de Mayo, La Feria y Simón Bolívar.

En algunos casos se trata de mantenimientos anunciados. En otros, de daños, sobrecargas o fallas que dejan a los usuarios durante horas sin una respuesta clara sobre la hora de regreso del servicio. Esa diferencia importa, porque una suspensión programada no tiene el mismo impacto que un apagón que se prolonga durante días.

Soledad y Malambo también aparecen en el mapa

La red que abastece a Barranquilla está conectada con un territorio metropolitano en el que viven cientos de miles de personas y funcionan industrias, comercios, colegios, centros de salud y rutas de transporte.

En Soledad, los cortes programados de comienzos de agosto incluyeron numerosos barrios, entre ellos Las Margaritas, Los Mangos, Salamanca, El Triunfo, Hipódromo, El Porvenir, el Centro, 12 de Octubre, La María, Cortijo y Costa Hermosa.

En Malambo también se anunciaron interrupciones relacionadas con trabajos de mantenimiento y maniobras en la red. En ambos municipios, los cortes afectan actividades económicas y hogares que deben enfrentar altas temperaturas sin ventiladores ni acondicionadores de aire.

La cobertura de estos cortes permite ampliar la mirada sobre la crisis de las tarifas y la prestación del servicio eléctrico en el Caribe, que no se limita a una discusión sobre el valor del kilovatio.

Puerto Colombia y Galapa tampoco están al margen

Puerto Colombia también ha aparecido en las programaciones recientes de Air-e. Las labores anunciadas han incluido sectores residenciales y zonas turísticas, donde una interrupción afecta viviendas, restaurantes, hoteles, comercios y actividades de fin de semana.

En Galapa, la empresa ha atribuido intervenciones anteriores a sobrecargas en circuitos que abastecen buena parte del casco urbano. El aumento del consumo por las altas temperaturas ha sido señalado como uno de los factores que tensionan la infraestructura.

El resultado es una crisis territorial: los usuarios no viven el mismo tipo de falla, pero sí comparten una red que evidencia problemas de mantenimiento, capacidad, atención y confiabilidad.

Una capital alterna que necesita resolver su energía

El presidente Abelardo de la Espriella ha planteado que Barranquilla sea una capital alterna desde la cual pueda despachar parte del Gobierno nacional. La iniciativa podría traer inversión, presencia institucional y nuevas oportunidades para el Caribe.

Sin embargo, también pondría en primer plano problemas que la ciudad todavía no ha resuelto, entre ellos la seguridad, el agua, la movilidad y el suministro eléctrico.

No sería coherente presentar a Barranquilla como una vitrina de descentralización mientras sus barrios y municipios vecinos continúan reportando cortes recurrentes. La capital alterna necesitaría demostrar que puede garantizar servicios básicos no solo en los edificios oficiales, sino también en las zonas populares y productivas que sostienen su economía.

En ese sentido, entender cómo se calcula la factura de energía es apenas una parte del problema. La otra es determinar por qué los usuarios pagan un servicio que con frecuencia no reciben de manera continua.

El reto para Air-e y para el nuevo Gobierno

Air-e ha informado que buena parte de las suspensiones corresponde a obras de mantenimiento, adecuaciones y corrección de puntos calientes. Esas labores son necesarias, pero no bastan para explicar todos los cortes prolongados ni la molestia acumulada entre los usuarios.

La empresa intervenida enfrenta además una situación financiera y operativa compleja, mientras el Gobierno nacional debe definir cómo garantizar la continuidad del servicio y quién asumirá el costo de las inversiones que requiere la red.

La discusión también debe incluir a las alcaldías de Barranquilla, Soledad, Malambo, Galapa y Puerto Colombia. Si la ciudad aspira a convertirse en sede alterna del poder nacional, el área metropolitana tendrá que ser tratada como una unidad de infraestructura y no como una suma de problemas aislados.

La pregunta ya no es únicamente cuándo llegará el Gobierno a Barranquilla. La pregunta es si encontrará una ciudad capaz de mantener encendidas sus casas, sus hospitales, sus negocios y sus barrios.

Ronald Rangel
Ronald Rangel
Comunicador social y periodista con más de 30 años de experiencia. Experto en medios digitales y director fundador de VOZCARIBE.COM. Su trayectoria incluye trabajos en medios nacionales e internacionales, además de reconocimientos y galardones por sus historias.

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