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Del fracking al gas: la apuesta energética que puede cambiarle la cuenta al Caribe

El anuncio del presidente Abelardo de la Espriella de autorizar el fracking “responsable y sostenible” abrió un nuevo capítulo en la política energética colombiana. El Gobierno también anunció la reactivación de la exploración de petróleo y gas como parte de su estrategia para recuperar la seguridad energética del país.

La promesa tiene una importancia especial para el Caribe colombiano, una región con alta demanda de gas natural, actividad industrial, generación térmica y una larga relación con la producción de hidrocarburos. Sin embargo, el fracking no resolvería de inmediato los problemas de abastecimiento ni produciría una reducción automática en las facturas.

El Caribe necesita gas antes de que llegue el fracking

La Unidad de Planeación Minero Energética estima que la Región Caribe representa el 25,4 % de la demanda nacional de gas natural del sector terciario, que incluye actividades comerciales y de servicios.

La Agencia Nacional de Hidrocarburos reportó que la producción comercializada de gas natural llegó a 692,91 millones de pies cúbicos diarios en diciembre de 2025. Aunque la entidad sostuvo que el comportamiento permanecía dentro del rango técnico de las reservas, el mercado ha advertido sobre la necesidad de incorporar nuevas fuentes.

En 2024, las reservas probadas de gas natural de Colombia se ubicaron en 2.064 giga pies cúbicos, equivalentes a 5,9 años de consumo, de acuerdo con cifras de la ANH citadas por Reuters. Aunque la ANH informó que entre 2018 y 2025 se incorporaron 521 giga pies cúbicos de gas, buena parte de esos volúmenes todavía depende de superar obstáculos técnicos, económicos, regulatorios y ambientales.

En este contexto, la dependencia del Caribe de la planta de regasificación de Cartagena vuelve a ocupar un lugar central.

Hay proyectos convencionales que podrían llegar antes

Antes de pensar en el fracking, Colombia tiene proyectos de gas convencional y costa afuera que podrían aportar nuevos volúmenes.

En Córdoba, el contrato Sinú-9 proyecta entregar 60 millones de pies cúbicos diarios de gas a comienzos de 2027. La ANH señaló que avanza con nuevos pozos exploratorios, facilidades de producción y conexión al Sistema Nacional de Transporte.

En el mar Caribe, el proyecto conjunto de Petrobras y Ecopetrol en el bloque Tayrona podría convertirse en otra fuente importante. Según Reuters, tiene reservas confirmadas cercanas a 6 billones de pies cúbicos y podría aportar alrededor de 13 millones de metros cúbicos diarios cuando entre en operación, algo proyectado para finales de 2028 o 2029.

Ese proyecto conecta con el hallazgo de gas costa afuera anunciado por Ecopetrol y Petrobras en aguas del Caribe.

¿Qué puede cambiar en la factura?

El precio que pagan los usuarios no depende únicamente de que Colombia tenga gas bajo tierra. La factura incluye producción o importación, transporte, distribución, comercialización y otros componentes regulados.

Si aumenta la oferta nacional, podrían reducirse las compras de gas importado, expuestas a los precios internacionales, el transporte marítimo y la tasa de cambio. Ese alivio podría beneficiar a hogares, industria, comercio, transporte y generación eléctrica.

Pero la reducción no sería automática. También influyen los contratos, la infraestructura, la capacidad de transporte entre regiones y las decisiones de la Comisión de Regulación de Energía y Gas.

Para entender por qué una mayor oferta de gas no necesariamente se refleja de inmediato en la factura eléctrica, resulta útil revisar cómo se calcula la tarifa de energía que pagan los hogares.

El fracking no es una solución inmediata

El fracking consiste en inyectar agua a alta presión para fracturar rocas profundas y liberar hidrocarburos no convencionales. La técnica podría ampliar las reservas de gas y petróleo, pero requiere estudios, contratos, licencias ambientales, infraestructura, consulta con comunidades y años de desarrollo.

Por eso, el debate para el Caribe no debería reducirse a estar a favor o en contra. La pregunta central es cuándo produciría gas, cuánto costaría extraerlo, qué controles tendría y quién asumiría los riesgos sobre fuentes de agua, territorios agrícolas y comunidades.

El antecedente de la discusión sobre la caída de las reservas y la exploración de gas en Colombia permite entender por qué el anuncio genera expectativas, pero también dudas sobre sus tiempos y alcances.

La apuesta energética llega en medio de una transición incompleta

“El gas natural es un recurso confiable y de bajas emisiones, indispensable en la ruta hacia la transición energética”, sostiene la Agencia Nacional de Hidrocarburos.

El reto para el nuevo Gobierno será evitar que la reactivación de los hidrocarburos se convierta únicamente en una promesa de inversión. Para que cambie la cuenta de los usuarios deberán coincidir tres factores: más gas disponible, infraestructura suficiente y reglas que permitan trasladar los beneficios al consumidor.

Mientras tanto, los hogares y las empresas del Caribe seguirán necesitando nuevas reservas, mejores redes y mayor transparencia en la formación de precios.

Ronald Rangel
Ronald Rangel
Comunicador social y periodista con más de 30 años de experiencia. Experto en medios digitales y director fundador de VOZCARIBE.COM. Su trayectoria incluye trabajos en medios nacionales e internacionales, además de reconocimientos y galardones por sus historias.

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