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Dólar roza los $3.200: esto debería hacer si piensa comprar, viajar o ahorrar

El dólar volvió a sacudir las decisiones de bolsillo en Colombia. Este miércoles 22 de julio se negoció hasta un mínimo cercano a $3.201 y cerró alrededor de $3.207,50, mientras la Tasa Representativa del Mercado (TRM) vigente se ubicó en $3.238,19.

La caída es considerable: la TRM está $788,08 por debajo de la registrada un año atrás, lo que equivale a una reducción aproximada del 19,6 %. Para quien prepara un viaje, paga servicios en dólares o piensa hacer una compra internacional, el peso ahora rinde más. Para las familias que reciben remesas, ocurre lo contrario: cada dólar enviado desde el exterior se convierte en menos pesos.

La pregunta, sin embargo, no es solamente si el dólar está barato. La decisión correcta depende de para qué se necesita, cuándo se utilizará y cuánto cuesta comprarlo realmente. La cotización puede cambiar con rapidez y nadie puede asegurar que ya tocó su punto más bajo.

Primero: la TRM no es el precio que encontrará en una ventanilla

La Superintendencia Financiera certificó una TRM de $3.238,19 para el 22 de julio. Esa tasa se calcula con operaciones del mercado del día anterior y sirve como referencia oficial, pero no obliga a bancos, plataformas o profesionales de cambio a vender divisas a ese mismo precio.

“La TRM es la cantidad de pesos colombianos por un dólar de los Estados Unidos”.

Banco de la República, glosario sobre la tasa de cambio

En la práctica existen al menos tres cifras distintas: la TRM oficial, la cotización del mercado mayorista y el precio final ofrecido al público. Este último incluye el margen del intermediario y, según el canal, comisiones, costos de retiro o recargos por pagar con tarjeta. Por eso, ver el dólar a $3.200 en una noticia no significa que una persona pueda comprarlo exactamente a ese valor.

Si tiene un viaje: compre por etapas y con una fecha concreta

Quien ya tiene un viaje confirmado durante los próximos meses puede aprovechar la caída para cubrir una parte de sus gastos, sin intentar adivinar el mínimo de la tasa de cambio. Una estrategia prudente es dividir la compra en dos o tres momentos. Así se reduce el riesgo de adquirir todos los dólares justo antes de una subida, pero también se conserva margen si la cotización continúa bajando.

  • Calcule primero cuánto necesitará para alojamiento, alimentación, transporte y emergencias.
  • Compare el precio final en varias entidades y profesionales de cambio.
  • Pregunte por comisiones, seguros, costos de la tarjeta y recargos por retiro.
  • Evite comprar más divisas de las necesarias solo porque el precio parece atractivo.
  • No se endeude con una tarjeta de crédito para “aprovechar” la caída.

La última precaución es especialmente importante. El Banco de la República elevó su tasa de política monetaria al 12 %, vigente desde el primero de julio. Además, el interés bancario corriente para consumo y ordinario es de 19,19 % efectivo anual durante julio, según la Superintendencia Financiera. Comprar dólares con deuda cara puede borrar rápidamente cualquier ahorro obtenido por la tasa de cambio.

Compras por internet: revise el valor de conversión de su tarjeta

La caída puede abaratar suscripciones, reservas, cursos, programas informáticos y productos facturados en dólares. Sin embargo, antes de pagar conviene revisar qué tasa aplica el banco, si la compra se convierte a pesos el día de la transacción o el día de la contabilización y si existe una comisión internacional.

También es aconsejable rechazar la conversión dinámica de moneda cuando un comercio extranjero ofrece cobrar directamente en pesos sin explicar el tipo de cambio. Esa comodidad puede incorporar una tasa menos favorable. El dato relevante no es cuánto vale el dólar en Google, sino cuántos pesos terminarán cargados en el extracto.

Los computadores, celulares y otros bienes importados tampoco bajan automáticamente cuando cae el dólar. Los comercios pueden tener inventarios adquiridos a una tasa anterior, costos logísticos, seguros, impuestos y contratos ya pactados. La reducción suele aparecer con rezago y depende de la competencia y de la reposición de mercancía.

¿Es momento de ahorrar en dólares?

Comprar dólares puede tener sentido cuando existe una obligación futura en esa moneda: estudios, viaje, vivienda en el exterior, pago de un proveedor o protección de una parte del patrimonio. Es distinto adquirirlos únicamente porque “deben volver a subir”. En ese caso, la persona está haciendo una apuesta cambiaria.

Para un ahorro sin destino definido, antes deben revisarse el fondo de emergencia, las deudas costosas, el plazo y la tolerancia a pérdidas. El dólar no paga intereses por sí solo si permanece en efectivo y también puede caer. Además, comprar y vender implica una diferencia de precios que puede convertir una ganancia aparente en pérdida.

Una regla sencilla es no poner en una sola moneda el dinero que se necesitará pronto. Quien decida dolarizar una parte de sus ahorros puede hacerlo gradualmente, mediante entidades o canales vigilados, y conservar liquidez en pesos para sus gastos cotidianos.

Si recibe remesas, cada dólar ahora produce menos pesos

La apreciación del peso es una mala noticia para los hogares que reciben dinero del exterior. A la TRM del 22 de julio de 2025, US$100 equivalían a cerca de $402.627. Con la TRM actual representan aproximadamente $323.819: una diferencia cercana a $78.808, antes de costos y del tipo de cambio aplicado por la empresa pagadora.

El efecto puede sentirse con fuerza en presupuestos destinados a alimentación, arriendo, educación o servicios públicos. El Banco de la República ha explicado la creciente importancia de las remesas para los hogares colombianos. Si el ingreso llega periódicamente, conviene comparar el valor neto entregado por diferentes canales y ajustar el presupuesto a pesos, sin contar con que el dólar regresará pronto a niveles anteriores.

Quienes compraron por encima de $4.000 no tienen que vender por pánico

Una persona que adquirió dólares a una tasa mayor enfrenta una pérdida solamente cuando los vende o cuando necesita convertirlos en condiciones desfavorables. La decisión no debería depender del precio pasado, sino del objetivo actual: si los dólares serán usados en un viaje o una obligación futura, todavía cumplen su función; si fueron comprados para especular, es necesario aceptar que la tasa puede tardar en recuperarse o seguir bajando.

Vender por miedo después de una caída puede consolidar la pérdida. Mantenerlos indefinidamente tampoco es siempre conveniente. Lo razonable es revisar el plazo, las necesidades de liquidez y el costo de oportunidad frente a alternativas de ahorro que sí generan rendimiento.

Cinco comprobaciones antes de comprar dólares

  1. Defina el propósito: viaje, compra, pago, ahorro o inversión.
  2. Fije el plazo: una necesidad de agosto no se maneja igual que un ahorro a cinco años.
  3. Compare el precio total: tasa de venta, comisiones, impuestos y costos de retiro.
  4. Verifique el canal: use entidades y profesionales autorizados; desconfíe de ofertas extraordinarias en redes sociales.
  5. Evite apostar todo: dividir la compra reduce la dependencia de acertar el mejor día.

La caída hasta la zona de $3.200 abre una oportunidad para cubrir gastos reales en dólares, pero no garantiza una ganancia. Factores externos, decisiones de tasas de interés, precios del petróleo, situación fiscal y flujos de inversión pueden cambiar la dirección del mercado en cuestión de horas.

La próxima decisión de tasas del Banco de la República está prevista para el 31 de julio. Hasta entonces, quien necesite dólares debería mirar menos los pronósticos tajantes y más su propio calendario, el costo final de la operación y la posibilidad de soportar una nueva variación.

Esta publicación tiene fines informativos y no constituye una recomendación personalizada de inversión.

Fuentes: Superintendencia Financiera de Colombia, Banco de la República, Grupo Aval, datos del mercado cambiario y antecedente de VOZCARIBE sobre el efecto del dólar en el bolsillo.

Ronald Rangel
Ronald Rangel
Comunicador social y periodista con más de 30 años de experiencia. Experto en medios digitales y director fundador de VOZCARIBE.COM. Su trayectoria incluye trabajos en medios nacionales e internacionales, además de reconocimientos y galardones por sus historias.

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