La respuesta corta es no: el proyecto de reforma tributaria que el Gobierno de Gustavo Petro radicó ante el Congreso no propone aplicar de manera general el IVA del 19 % a los alimentos esenciales de la canasta familiar. Sin embargo, sí busca llevar a la tarifa general varios bienes y servicios —algunos de uso frecuente— y elevar otros impuestos que podrían sentirse directa o indirectamente en el bolsillo.
La iniciativa pretende recaudar $21,9 billones en 2027, equivalentes a cerca de un punto del producto interno bruto. Fue presentada el 20 de julio, a menos de tres semanas del cambio de Gobierno, y ahora deberá iniciar un trámite incierto en el nuevo Congreso. Por tanto, ningún impuesto ni precio ha cambiado todavía.
Verificación rápida: qué es cierto y qué no
| Afirmación | Veredicto | Qué plantea el proyecto |
|---|---|---|
| “Los alimentos básicos pagarán IVA del 19 %” | Engañoso | No aparece un traslado general de los alimentos esenciales de la canasta familiar a la tarifa del 19 %. |
| “Los vehículos híbridos subirían de 5 % a 19 %” | Verdadero | La propuesta elimina la tarifa preferencial y les aplicaría la tarifa general. |
| “Gasolina y ACPM tendrían más IVA” | Verdadero, con matices | El ajuste sería gradual y se aplicaría sobre una base específica; no equivale a subir automáticamente 14 % el precio del galón. |
| “Licores y apuestas en línea quedarían al 19 %” | Verdadero | El articulado plantea la tarifa general para licores y mantener el IVA a los juegos de azar operados por internet. |
| “Ya comenzaron a cobrar los nuevos impuestos” | Falso | Es un proyecto de ley: necesita aprobación del Congreso y sanción presidencial. |
Entonces, ¿de dónde salió la alarma por el IVA del 19 %?
La alarma mezcla categorías distintas. Una cosa son los productos básicos que integran la alimentación de los hogares y otra los bienes o servicios que, aunque puedan ser habituales para algunos consumidores, no son jurídicamente parte de la canasta básica.
El proyecto sí propone extender o aumentar la tarifa del 19 % en frentes visibles: vehículos híbridos, licores, juegos de azar por internet y determinados servicios de entretenimiento, culturales y deportivos. También contempla cambios para combustibles y para importaciones de bajo valor, como las realizadas a través de plataformas internacionales.
En este último punto existe un antecedente directo: tras la caída de las medidas adoptadas durante la emergencia económica, las compras de hasta 200 dólares en plataformas como Amazon recuperaron su tratamiento anterior. La nueva reforma intenta llevar nuevamente parte de esa discusión al trámite ordinario del Congreso.

La lista de compras y consumos que sí podrían encarecerse
- Vehículos híbridos: pasarían de una tarifa de IVA del 5 % a la general del 19 %. La Dian estima que esta medida aportaría alrededor de $303.000 millones en 2027.
- Gasolina y ACPM: tendrían un aumento gradual del IVA sobre el ingreso al productor. El efecto final por galón dependerá de la base gravable y de la estructura del precio.
- Licores, vinos y aperitivos: quedarían sujetos al IVA del 19 %, además de los gravámenes territoriales que ya forman parte de su precio.
- Apuestas por internet: se mantendría de forma permanente el IVA del 19 % para los juegos de suerte y azar operados en línea.
- Conciertos, eventos deportivos y entretenimiento: el proyecto amplía la tributación sobre servicios culturales, deportivos y de esparcimiento. El alcance concreto dependerá de las condiciones y umbrales que sobrevivan al debate legislativo.
- Compras internacionales de bajo valor: se reduciría el beneficio vigente para ciertos envíos, lo que podría afectar pedidos realizados en plataformas extranjeras.
- Cigarrillos y vapeadores: aumentarían los componentes específicos y porcentuales del impuesto.
“El presente Proyecto de Ley de Reforma Tributaria propone un ajuste significativo al gravar los vehículos híbridos con la tarifa general del IVA, en lugar de la reducida del 5 % que actualmente aplica”.
Exposición de motivos del proyecto, citada por La República.
Una cuenta sencilla: cuánto podría cambiar un carro híbrido
Un ejemplo exclusivamente didáctico ayuda a dimensionar el salto. Si un vehículo tuviera un valor antes de IVA de $100 millones, con una tarifa del 5 % el total sería de $105 millones. Con IVA del 19 %, llegaría a $119 millones: una diferencia de $14 millones.
Ese cálculo no es una cotización comercial. El precio real depende de costos, márgenes, descuentos, otros tributos y de cuánto decida trasladar cada empresa al consumidor. Sí muestra, no obstante, por qué el sector automotor es uno de los puntos más sensibles del proyecto.
Los alimentos no suben al 19 %, pero puede haber un efecto indirecto
Que los alimentos esenciales no sean trasladados a la tarifa general no significa que el costo de vida quede completamente aislado. El combustible participa en el transporte de mercancías, la distribución y distintas cadenas productivas. Si esos costos aumentan, parte del impacto podría terminar en precios, aunque no de manera inmediata ni idéntica para todos los productos.
La propia exposición de motivos reconoce posibles efectos inflacionarios derivados de los ajustes al IVA, aunque sostiene que serían menores para los hogares de bajos ingresos. Esa afirmación deberá contrastarse durante el debate con cálculos independientes y con el efecto acumulado de todas las medidas, no solo con la tarifa aplicada a cada artículo.
La reforma va mucho más allá del IVA
El paquete consta de 32 artículos y no se limita al consumo. También propone elevar la tarifa marginal máxima de renta para personas naturales de mayores ingresos, reducir el umbral de entrada al impuesto al patrimonio, aumentar la carga sobre el sector financiero y las actividades de petróleo y carbón, y subir del 20 % al 30 % la tarifa sobre ganancias ocasionales provenientes de loterías, rifas y apuestas.
El Gobierno justifica la reforma en un desequilibrio fiscal que atribuye al crecimiento de gastos difíciles de recortar. Su meta es obtener $21,9 billones en 2027 y elevar gradualmente el recaudo permanente en los años siguientes. Según el documento conocido, la proyección llegaría a unos $37 billones en 2030.
¿Puede Petro dejar aprobada esta tributaria?
No. Radicar un proyecto no equivale a convertirlo en ley. La iniciativa debe superar ponencias, debates en comisiones económicas y plenarias, conciliación y control político. Además, será el Congreso que acompaña al Gobierno entrante el que decida si la tramita, la modifica profundamente o la archiva.
Ese calendario convierte el proyecto en una herencia política y fiscal. Petro deja planteada una fuente de ingresos, pero también traslada al próximo Gobierno el costo de defenderla o descartarla. El antecedente tampoco favorece una aprobación automática: desde 2022, la administración saliente logró sacar adelante su primera reforma, mientras otros intentos posteriores fracasaron.
Lo que debe mirar el consumidor desde ahora
Por el momento no hay razón para adelantar compras por pánico ni aceptar incrementos atribuidos a una reforma que todavía no es ley. La vigilancia debe concentrarse en el texto que avance en el Congreso: los artículos pueden cambiar, eliminarse o recibir nuevos umbrales.
La conclusión verificable es precisa: los alimentos básicos no aparecen sometidos de forma general al IVA del 19 %, pero la reforma sí contiene medidas capaces de encarecer consumos concretos y de generar presiones indirectas sobre otros precios. La verdadera factura solo podrá calcularse cuando el Congreso defina qué queda en pie y desde cuándo entraría a regir.





